Las dudas se aclaran solas. ¿Qué necesita un hombre para ver la solución? Tan sólo un gran día… =DDDDDDDDD
Mayo 5, 2008
Control… todo se resume a eso.
Y aunque no tiene nada que ver con el título del artículo, sí es en verdad una parte del contexto, del todo.
Las mujeres AMAN el control. Es su nicotina, su cerveza, su poder… sus bolas y pene. Y es que un sabio dijo una vez “El hombre propone. La mujer dispone”.
Nada más cierto, o por lo menos eso he visto.
La mujer nació con 25% menos musculatura. A su consecuencia en la sociedad primitiva se vio esclavizada por 20.000 años galácticos. ¿Cómo lo compensó, o piensa compensar, la mujer? Pues añadiendo 25% más maldad.
Y es aunque los hombres son la mayoría de los criminales, la mayoría de los violadores y agresores, y los cánceres del mundo. Las mujeres decidieron una maldad entre telón.
Manipulación. Control.
¿Se han preguntado ustedes por qué las chicas inteligentes, bellas y sexys les atraen los idiotas? Pues por control. Les encanta. No es el físico, la inmadurez o la mentalidad infantil sifrina, lo que las atrae. Es el hecho de saber que tienen el control. Son el cerebro de la relación. Las bolas, el testículo. El ovario infinito.
Pues sí. Creo que al final se sentía amenazada por mi intelecto grandioso (no diré superior, porque ella tenía más inteligencia emocional que yo.) Pero esa es la historia. La verdad y la implicación.
¿Cuánto control tenía? Oh mucho, pero sabía de antemano o inconscientemente que no duraría mucho. Nada más lejos de la realidad. Porque una relación de iguales sería una balanza equilibrada. La perfección, o lo más cercano a esta. Inclusive una amistad sería grandioso, y algo que yo era perfectamente capaz de conformarme. La historia lo ha demostrado.
Pero a las chicas no les interesa esto. No, para nada. Lo quieren TODO o nada.
Pues genial. Bien por mí, me buscaré una gafa al final.
Ahora vayamos al título, ¿quieren? Se preguntarán la razón, pues ahora se las doy:
Se necesitó un gran día para que yo me diese cuenta. Se necesitaron unas gloriosas 16 horas para que yo pudiese entender esta verdad del hombre, de la naturaleza. Del Universo.
¿Qué pasó en tu glorioso día? Pues bien. Presenté en la U.C.V, y aunque tengo muchas expectativas de quedar, en verdad no me importa el resultado final. Si no soy admitido me tomaré el próximo año libre y me fajaré como dios manda. Aunque de todas formas estoy seguro de entrar.
Hoy presenté en Letras y filosofía. En los salones de psicología. Y me fue excelente, inesperado. Épico. Para luego ir a celebrarlo con mi familia comiendo costillas con salsa BBQ y para rematar un rompe taquillas patea culos del cine: Iron Man.
Fue una gran movida, uno de los mejores días de mi vida. Además Dross escribió un grandioso artículo que me hizo reír por media hora, cosa que le agradezco.
Y antes de acabar me discúlpo con el público femenino. No es mi intención generalizar.
O pero se me olvida algo, y es que hoy acabo de hacerle un punk´d de msn a “La” chica. Y es que la desarmé, tomé el control y usé las reglas de su manual. Su biblia negra femenina que lleva grabada con letras de fuego en su corteza cerebral del noveno infierno.
Se puso como loca cuando le dije:
| (0:07) – IronMan – Vine, Vi y Vencí dijo: | Punk´d |
|---|
Tanto así que se enojó, y mucho. Pero me da igual. Es una grandiosa persona, una gran amiga. Pero es que aquí hay un peludo par de bolas que no podrá devorar en algún ritual más insidioso que lo satánico. Algún ritual femenino, donde sus amigas y ellas estarán encapuchadas y se reunirán ante la estatua de alguna diosa secreta, (de seguro Shar) y se devorarán las bolas endulzadas con chocolate de algún pobre imbécil.
Mientras cantan: “Controoooooool, controoooooooool, controoooooool. El mundo es nueeeeeeeeestro.”
Mis más sinceros agradecimientos a Natassha y a Ángela. Por apoyarme en estos oscuros meses de “crastramiento” mental que dominaron mi vida hasta hoy.
Haudyyyyyyyyyyyyyyyyyyy howwwwwwwwwwwwwwwwwwww!
Edición: Ha por cierto. La alegría fue tal que me tome una cerveza de una sentada hasta que la gravedad me la metió en la nariz. Además probé mi primer cigarrillo. Y la verdad es que no sé que coño le ven a esa vaina, pero OJO no comencé a toser como hacen las maricas. Aunque debo de admitir que es bien relajante.
Y sí pues… ya pueden empezar:
Que emo, que marica, que infantil, que inmaduro, que patético, que estúpido, que imbécil, que perdedor, que cagada, que pérdida de tiempo, que mierda.
Pero toqué fondo, y adivinen: Ya no me importa.
Las chicas son estúpidas, pendejas, gafas, guevonas, infantiles, masoquistas. Son tan hipócritas, que esos 20.000 años de esclavitud como el sexo inferior, esos 20.000 años de violaciones, golpizas, insultos y abusos no son suficientes.
A las mujeres les toca más… oh, mucho más. Creo que otros 10.000 años para empezar.
Y es pues que aquí les dejo un fragmento de literatura chick:
Realmente… si es que no existe un hombre ideal.. algo así es lo que estaría más cerca de serlo… indiferente de los gustos, esto es lo que debería tener para ser PERFECTO!:p:
* Le debe encantar la playa
* Debe amar viajar
* Tiene que ser libre, de pensamientos e ideales.
* Independiente
* Cariñoso
* No debe ser sobreprotector ni ser totalmente despistado!
* Tiene que ser familiar!
* Caballeroso
* Debe tener gran gama de gustos musicales.. de todo un poco.
* Tener metas en su vida.. un proyecto de vida.
* Considerar la pareja como algo primordial
* Entender que dar espacios es algo natural..pero que todo extremo es malo
* Debe trabajar, estudiar, entrenar…hacer algo!
* Tiene que ser super humanista..
* Entender que vivimos en una sociedad, en donde existe lo malo y lo bueno y tenemos que convivir con ello.
* NO debe fumar.. ni debe tener ningún otro vicio
* Tener personalidad…quererse a si mismo para que pueda querer a los demás
* Respetuoso
* Callado y pensativo. Hablar cuando se tiene que hablar
* Cuidadoso con sus palabras y hechos.
En fin, cada día la lista se hace más larga, pero no imposible…
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Ok…. ¿lo captaron? ¿Lo digirieron todo? ¿Completito? ¿Les causó ya la indigestión? Pues bien, vayámonos a lo importante.
Ahora, si hay mujeres en la audiencia, por favor aclárenme algo. ¿Por qué coño ustedes escriben esto cuando no piensan cumplirlo? Por favor, que la duda arde en mi cabeza como fuego infernal.
Déjenme hacerme entender…
Algo así como que 96% de los requisitos los cumplo, inclusive supero las expectativas en muchos, si no en todos.
¿Entonces por qué? ¿ Son ustedes perras masoquistas? Una respuesta, ¿es mucho pedir?
Y es todo lo que pedía, algo de información… carajo no sean inmaduras. Aprendan a ver a los lados. Las mujeres pueden hablar mucha paja de los hombres, pero son ellas las que tienden a cometer los mismos errores, una, y una, y una, y una y otra vez.
¿Todo para volver a lo mismo no? Para, en un momento de idiotez femenina a su máxima expresión, escriban esto, esperando algo, ansiándolo, viendo al futuro. ¿Para? ¿Para cuando lo encuentres no lo veas? ¿Para que luego vuelvas a caer en lo mismo?
No entiendo… o a decir verdad: Entiendo, entiendo perfectamente.
Son estúpidas, lo son verdaderamente. Todos esos milenios de humillación los tienen bien merecidos, todos toditos. Incluso pienso que faltan más para que aprendan… pero sólo es mi opinión personal. Aunque imagino que muchos, si no todos, compartirán mi punto de vista.
Pero seamos justos… digamos que yo también he estado mirando al lado equivocado, que no he visto a los lados. Supongamos, tan sólo por un momento; breve, sí, pero no inexistente.
Supongamos que no es amor soñar repetida mente con una chica. Supongamos que no es cariño pensar en ella cada hora, de cada día, de cada semana, de cada mes. Hagámoslo. Supongamos que dejar su nick marcado en el msn SIEMPRE no es pensar en ella. Supongamos que respetar su opinión, compartir ideas y conocerse no es la forma. Supongamos que no se limite a su opinión, sino a su ser y sus deseos, a sus metas y logros. A su persona y a su todo.
¿Quién coño puede ofrecer más que eso? No creo que el pajudo con quien sale, ni con quien salió, ni con quien saldrá. No lo creo, soy mejor, infinitamente mejor. Insuperable
Merezco una oportunidad… maldición, inclusive me conformé con migajas. Sabía muy bien que una relación no puede nacer por msn. Podía ser un puto amigo, de veras que sí, y si pasa algo en los meses o años futuros, pues excelente. Si no pues de todas formas tendré algo valioso.
Oh, pero no. Las chicas, (porque veo que cometí un error: una mujer no se comportaría así) no ven eso. Oh no, no ven a los lados, incluso al frente. Incluso que le tiraran un ladrillo ardiente con sangre infectada de sida en la frente con un mensaje escrito.
Pero es así, el mundo es una mierda.
Piensen: ¿Algún tipo ha pensado en ustedes tanto como yo? No verdad, ya por ahí van jodidas.
Pero puedo alargar esto y escribir kilómetros y kilómetros de putas verdades. ¿Lo haré? No. Porque no es jodidamente necesario. Por eso. Ya para este punto el mensaje debe de estar implícito.
Y si no, pues eres idiota. O mejor aún, eres chica.
Capítulo III: El Bersérker
Abril 19, 2008
Las calles estaban infectadas por los gritos de la fiesta arruinada. La gente se refugiaba mientras el misterioso extranjero corría entre los edificios. Todo era un caos sin control.
La noche no podía ser peor.
El extranjero se recostó en la pared de un callejón. Respiraba con dificultad de la imperiosa carrera que había dado y pegó una de sus nuevas armas al pecho.
Eran dos revólveres artesanales con tocados de madera tallada y oro.
Espero unos segundos y luego…
¡PAM, PAM!
El gigante retrocedió e Imashen volvió a correr por las calles.
Había dejado sus confiables armas en la herrería, y si no hubiera recibido las dos armas de fuego ese día, no hubiese sobrevivido desarmado contra un gigante, el cual parecía que respiraba por el sólo propósito de darle muerte. Había usado una ballesta en sus tiempos de huida del imperio del este, de La Necrópolis, y se había adaptado ya al peso de sus nuevas y avanzadas armas
¿Por qué se había confiado? ¿Es que no había aprendido nada? Toda su vida estaba repleta de desastrosos finales a los comienzos prometedores.
Lo sabía, no era posible haberlo olvidado.
-¡Dejarg de ezcondergte! Olertge puedo… -exclamó su cazador en pobre Decerantino.
-Yo también puedo olerte mal nacido… a un kilómetro de distancia –pensó Imashen –siete balas: tres en una, cuatro en otra.
Llegó al otro extremo de la callejuela y avistó su herrería a la distancia, sobre la colina a las afueras del pueblo.
-Solo un poco más…
El grito le hizo mirar hacia atrás.
La delgada, sombría y musculosa criatura yacía sobre un tejado preparada para saltar. Sus brazos y piernas eran largos y solo tenían tres dedos en los pies y cinco largas garras en cinco larguiruchos dedos en cada mano. Su piel era gris y el cabello de una tonalidad viscosa. Sus ojos brillaban excitados por la pasión de la cacería. Llevaba ya sus atuendos de guerra; huesos de distintas presas utilizándolos como coraza y una diana de plumas de distintas aves. En su espalda había una aljaba repleta de jabalinas todas emplumadas y con puntas de piedra.
Pero sus armas más letales eran el par de hachas en cada brazo. Amarradas a sus muñecas por gruesas cadenas oxidadas.
En verdad era una terrorífica visión.
En ese momento llegaron los dos guardias.
-¡Por Armeryl! –Gritaron mientras cogían sus ballestas y apuntaban.
-¡Intergrgupziones no! –sentenció la bestia.
-¡Corran! –gritó Imashen.
Vuljah cogió una de sus lanzas y la arrojó con fuerza sobrehumana mientras las dos saetas eran disparadas hacia él. Un guardia cayó atravesado en lleno por la jabalina mientras las dos flechas impactaron a su objetivo sin inmutarlo.
-¡Ja, ja! Menoz uno…
A tiempo que el troll cogía otra lanza, el soldado buscó su escudo completamente aterrorizado.
-¡No! –Imashen disparó, mientras que la lanza volaba de nuevo.
Los sonidos fueron fuertes, todos al mismo tiempo. La carne siendo abaleada por una ráfaga de proyectiles, el sonido de un escudo penetrado y el grito de un hombre muriendo.
Imashen estaba tan furioso que se encontró apretando los gatillos en un desesperado frenesí, segundos después de la ráfaga de balas.
Incluso con su gran resistencia física y sus gruesos músculos y piel, Vuljah se encontró tambaleándose y con chorros de sangre verde manando de sus heridas. Casi todas las balas le habían impactado.
Trató de convencerse de que no pudo haber hecho nada por los soldados mientras corría a toda pierna hacia la herrería cuesta arriba.
Su sexto sentido de guerrero le avisó justo a tiempo.
Se giró en sus talones y movió su cuerpo girándose hacia atrás mientras una lanza malintencionada le rozaba su estómago y se hincaba en la tierra. Había presentido demasiado silencio, y había pasado demasiado tiempo desde la balacera.
Sin embargo el movimiento lo hizo caer a la húmeda grama y se encontró indefenso ante la embestida aplastante del gigante mientras se abalanzaba sobre él, triunfante.
Si no fuese por la gula, Imashen estaría muerto para esta hora.
Intentó morderle el rostro para acabar con él, olvidando sus hachas y garras. En un acto instintivo, el misterioso extranjero se defendió con sus revólveres. Los cañones se clavaron en el rostro de su enemigo. Uno en su ojo izquierdo y otro en un orificio de su nariz.
Aunque no eran suficiente daño por si solos, si estaban casi al rojo vivo.
La baba del cazador le caía en el rostro, y estaba casi seguro que se desmayaría por el olor de casi cien cadáveres devorados. Se juró que no sería ese número cien.
En la tenue luz de las lunas, pudo verle el rostro al monstruo. Tenía una larga nariz, los ojos de gato y los comillos amarillentos y putrefactos.
Imashen se preguntó, como carajos su perfecto día había terminado así.
***
El edificio estaba frente suyo como la ominosa sombra de una nube. Le atormentaba desde que le había visto a la lejos, pero siguió caminando, hipnotizado, mientras Nera lo guiaba hacia éste, por el recorrido que le había prometido el día anterior.
Era como una burla a todo lo que había vivido, justo ahí el edificio de piedra blanca con portones y gárgolas, amenazando silenciosamente. Una montaña, un gigante a la distancia.
-Esta es nuestra iglesia señor Imashen. Donde rezamos Al Crucificado.
Imashen no podía creerlo, tan solo no podía.
Conocía algunos detalles de la historia de su pueblo, ya que en sus viajes se había hecho con algunos libros de historia, absorbiendo toda la información de su tierra natal como fuese posible. Conocía entonces la gran cruzada y de sus intentos para aniquilar las diosas alhaníes.
Conocía también la gran máquina de guerra de los reinos occidentales y de cómo habían ignorado al imperio del este en su inquisición brutal.
Y ahí estaba el edificio, erecto frente a él, burlándose.
Pensó en que si fuese el viejo Imashen, si tuviera su memoria consigo, se volvería loco por la ira y la sed de venganza, aún sin haber vivido los acontecimientos, ya que habían pasado casi trescientos años atrás.
Pero así de poderoso era el fanatismo religioso, que cuyos espíritus vengativos eran bien capaces de poseer a los jóvenes, y usarlos para su propósito.
-¡Vamos! Entremos a rezar.
El gesto alegre e inocente lo sacó de su hipnosis, sin embargo la sangre seguía corriendo rápidamente debido a su corazón agitado.
Conocería por fin a esa entidad crucificada.
La emoción de la chica era tal que no notaba la incomodidad del herrero.
Lo hizo pasar por el portón, e Imashen quedó envuelto en toda una gama de sentimientos encontrados.
Sobrecogido por la simple belleza de la prodigiosa arquitectura, los vitrales y lo símbolos religiosos, Imashen no pudo evitar sentirse maravillado.
Caminaban por una alfombra central, rodeada a sus lados por los asientos de madera de larga longitud. Y llegaron al final, donde estaba un monumento de madera, de un delgado mártir crucificado.
-¿Qué clase de dios es éste?
Sus ojos temblaban mientras absorbían toda la información. El delgado y desnutrido cuerpo, el rostro agonizante y lleno de paz, la sangre y las decenas de heridas.
-¿Cómo un dios así puede…?
Pero no habían palabras. No había palabras que pudiesen manifestar su confusión.
-Éste es él. El Dios Crucificado, quien murió por nuestros pecados señor herrero… eh, señor Imashen.
Las campanas habían comenzado su conteo de las horas del día, e Imashen se asustó como un perro encerrado.
-Señor Imashen… ¿Qué le sucede?
-Yo… yo… me siento bien.
Era increíble, pero cierto. La cabeza estaba ligera y sin tapaduras… había un aura en el ambiente, tranquilizadora. Tal vez era la masonería del lugar, o sus vitrales. Tal vez era algo más, algo más allá de lo mundano. Pero sin importar la razón que fuese, la tranquilidad se apoderó de él.
Era como si su nublado destino hubiese dado paso a una mañana de primavera. Como si el sol de la religión hubiese azotado a los espíritus del invierno repentinamente. Era extraño.
-Vamos chico… reza como dice la señorita…
Los dos se giraron, y allí estaba el hombre encapuchado. Postrado y rezando tras uno de los sillones de madera. Sus palmas juntas frente a su rostro.
La sonrisa que les dirigió era perturbadora.
-¿Y bien?
Imashen trató de verle directo a los ojos, pero el velo le cubría casi todo el rostro.
-Es uno de los frailes. Llegó hace unos meses sin nada, desde entonces la iglesia lo ha acogido. Es muy amable. Sabe relatar muy bien los pasajes del libro.
-¿El Libro?
-¡Sí! El Libro señor Imashen. Nuestros mandamientos, nuestra guía –le dijo mientras entrelazaba su brazo con el del Alhaní y lo llevaba hacia el altar central, donde en una base de madera se hallaba el libro abierto de páginas amarillentas y encuadernación de cuero. Estaba mohoso y antiquísimo y su escritura era una que Imashen no entendía.
-¿Lo ve? Farent quenyis q´ilt eis yuen H´almal…
-Farent quenyis q´ilt eis yuen H´almal –repitió lentamente, cuidando la pronunciación
-Significa: Padre nuestro que estás en los cielos.
-Padre nuestro que estás en los cielos.
- Saqualae ´mn ebralha ue: Santificado sea tu Nombre.
-Saqualae ´mn ebralha ue
-Olm yas tua ad yuen H´alma iye ala A: Hágase tu voluntad como en la tierra y en…
-¡Aléjate de “Ella” hereje!
La espada cruzó el aire en un torpe movimiento, y guiado por el instinto del guerrero, Imashen la apartó a un lado con un golpe del antebrazo mientras empujaba a Nera hacia atrás.
El padre seguía con la espada sostenida firmemente en sus manos sudorosas. Su rostro contorsionado por la ira, mientras debajo de sus ricos ropajes del clero, su corazón se batía ferozmente.
-¡Sal de esta casa de Dios! ¡Infiel, demonio! –Lanzó otro ataque, en un arco descendente hacia la cabeza del extranjero.
Pero Imashen se apartó a un lado, le dio un bofetón y con su otra mano le aferró el cuello a tiempo que le sostenía sus muñecas y levantaba la espada en alto.
El hombre se asfixiaba mientras soltaba la espada y se llevaba las manos al cuello, sus pequeños espejuelos se cayeron por la conmoción y su cara se puso lentamente en azul.
-Mata…
-¡Señor herrero, no!
Imashen volvió en sí y le soltó, haciendo que éste cayera al suelo con las manos aún en su vieja garganta. Tosiendo y con una mirada de odio le miró desde abajo.
-Sal… -demandó con una áspera voz.
Con el entrecejo fruncido y los nudillos blancos por apretar fuertemente los puños, Imashen se dirigió a la salida, desfilando entre los sillones y los vitrales.
Estaba exaltado, enojado con todo lo que este edificio representaba. Y pensar que por un momento había encontrado algo de tranquilidad, fugaz y escasa tranquilidad.
Nera se levantó del suelo y corrió para alcanzar al extranjero, cogió su brazo rogándole para que se detenga y dirigió su vista al sacerdote.
-Discúlpate… –rogó volviéndose a Imashen.
El la vio con una mirada fría, sin saber que hacer y tratando de entender la situación.
-No, no lo haré… no hice nada para recibir este tipo de trato –respondió mirando directamente al clérigo. Había ganado su orgullo, e insultado como estaba no aceptaría los términos de una mocosa.
-Sal de aquí… sal de este sacro lugar.
-Señor padre –interrumpió repentinamente el hombre encapuchado –somos corderos del señor, el divino pastor, como tales tal vez deberíamos tener los brazos abiertos ante cualquier alma dispuesta a abrazar la salvación, sea alhaní o no. Además, si no fuese porque ese mago reveló su linaje no sabríamos que su sangre estuviese contaminada. Casi no hay marcas físicas.
-De todas formas es un perro Alhaní, como tal contamina todo el lugar con su presencia solamente. Confío en que tú lo sacarás de aquí. Muéstrale la salida, debo prepararme para “su” llegada… –ordenó mientras se retiraba a sus aposentos privados, detrás del altar.
-Vámonos Nera… todo este lugar huele a bolas castradas por mano divina.
El hombre encapuchado rió sonoramente y se acercó a Imashen.
-Bien jugado misterioso extranjero. Pero tus comentarios no pueden ofenderme, yo me sometí a Su voluntad con toda mi disposición. Quédate y deja que Nera te enseñe nuestra Fe…
Imashen se giró a Nera, mientras el viejo ponía su mano en su hombro. Era pálida, con las venas oscurecidas y sus uñas mugrientas.
Apartó su mano de un golpe, claramente ofendido y asqueado.
-Tranquilo, tranquilo muchacho… no estoy para juzgarte, como hizo el reverendo por ahí. Tienes que disculparlo, pero no tolera mucho que tengas otra religión… una pagana.
-Yo no… –la confusión y la poca memoria le devoraron de nuevo, la verdad es que no sabía mucho de su propia religión.
-Ya veo… no adoras a tus diosas. ¿Lo ve señor?—dijo mirando al cielo— Es una señal, puede ser guiado a la salvación. Sube por esas escaleras de ahí, que dan al segundo piso, hay una enorme biblioteca, Nera podrá enseñarte lo que quieras.
La chica estaba entusiasmada y le jaló el brazo hasta el segundo piso.
Por su parte Imashen estaba confundido, sabía poco, o mejor dicho nada en lo absoluto. Toda su vida había sido una carrera por la supervivencia, no teniendo tiempo en ocuparse en una religión, en una creencia. En una Fe.
Pero si lo pensaba, ¿Debía rendirle tributo a las creencias de su pueblo? No recordaba nada y este lugar le tranquilizaba enormemente.
El segundo nivel era una amplia biblioteca, rectangular con el centro una balaustrada que dejaba ver al piso de abajo.
Se sentaron en una mesa y ella buscó una copia del Libro. Le leyó pasajes, cosas sobre El Hombre Crucificado, y mientras más lo hacía, más Imashen se preguntaba.
No podía caberle por la mente estas revelaciones. ¿Cómo un dios así podía siquiera ser el objeto de adoración de estos reinos, los cuales habían invadido hace siglos su tierra? ¿Qué diferencia había entre los dos cultos?
Ni idea, solo tenía u par de libros sobre su patria, pero esos no tenían muchos o ningún dato sobre las diosas. Los había conseguido después de escapar, y los de Majierâ ocupaban mucho de la censura, incluso en los kioscos diminutos del mercado.
Luego comenzó a enseñarle los rezos, cosa que no le llamó mucho la atención. Su mente se dedicaba a divagar.
La puerta se abrió de nuevo después de una hora, de par en par invitó a los nuevos huéspedes del pueblo.
El sonido de las mallas y placas inundaron el recinto, y las pisadas de botas de hierro tronaron sin misericordia.
-¡Agáchese! –apremió Nera mientras lo cogía del cuello y le hacía ocultarse en el suelo. Imashen, no obstante se acercó lentamente a la balaustrada para espiar el grupo de recién llegados a pesar de los ruegos de la chica.
A la cabeza del grupo había un hombre armado, de pies a cabeza con su yelmo descansando en uno de sus brazos. Su armadura era exquisita de sobremanera, con arreglos de oro y plata sobre el hierro, y un tabardo con la cruz y un escudo, quizás de la familia a la que pertenecía, pero Imashen no pudo verle bien desde la altura. Llevaba también un gran acero en la espalda de increíble manufactura.
Su cabello era negro y recortado, no tenía barba aparente.
A sus espaldas había una mujer rubia, con un tabardo y una armadura de plata casi tan bien elaborada como la de su líder. En vez de espadón llevaba una hoja larga en el cinto.
Luego varios pares de escuderos entraron, colocándose a los extremos de la puerta, quietos y con el escudo de pared en alto.
Habían más, pero trancaron el exterior con una fila defensiva y con sus lanzas apartaron a los mirones.
Era la guardia imperial, la elite de la república.
El hombre daba pasos seguros mientras avanzaba. Llegó a estar frente del altar y se arrodilló en una rodilla y rezó. La mujer, de seguro su mano derecha, se quedó frente a los hombres, sosteniendo un amuleto mientras lo besaba y daba una silenciosa oración.
Al poco tiempo llegó el cura, besando los pies del paladín y luego irguiéndose.
-Señor Ira de Dios… Farentdel. Ha llegado a tiempo como siempre.
El hombre asintió, y luego se dirigió a los hombres de la puerta.
-Ciérrenla.
Al instante los escuderos cogieron las perillas y la cerraron, haciendo luego un muro humano frente a estas y manteniéndose firmes.
Llamó a uno de estos y el le trajo varios pergaminos, entregándoselos con una reverencia. Ira de Dios le entregó su gran yelmo con un halo flotante, y cogió uno de los pergaminos y se los entregó al padre.
-¡Farent! Pero si no es nada menos que…
-Exacto, estaba en otro reino, operando en las montañas. Sin embargo ha habido reportes de su retorno a casa. Es imperativo capturarle. Debe morir como el perro traidor que es.
-¿Todos estos efectivos para darle caza?
-Exacto, bueno no. Son para protegerme. Es el cabecilla de una banda de asesinos, ¿recuerda? Sin embargo ha habido rumores de su aniquilación por un trío de aventureros hace meses. Claro que pueden ser falsos, un señuelo para hacerme bajar la guardia. Si hay algo que debemos atribuirle es su habilidad táctica.
-¡Mürers! –llamó
-¿Sí señor? –Dijo el hombre encapuchado mientras le hacía una reverencia a Ira de Dios.
-Dáselos al alcalde para que los reparta por el pueblo.
-Farent… –dijo mientras cogía los pergaminos del paladín y se marchaba, hablando consigo mismo luego –Un gran honor, exactamente.
Las puertas se volvieron a abrir y cerrar.
-Ahora, el tema de que me hablaste en tu carta…
-Sí señor. ¡Farent, un alhaní aquí!
-¿Estás seguro?
-Definitivamente… ¿Se enteró del Basilisco? Está en ruinas, ¡y por su culpa! Y hay otra cosa que debe saber de él… –el cura miró sobre los hombros de su oyente.
El paladín captó enseguida la indirecta.
-No tengo secretos con mis hombres padre, pero tiene razón: No creo que estén interesados en escuchar vuestros problemas.
Había algo raro, Imashen lo captó enseguida. Una indirecta, y una orden disfrazada. Le había dirigido una mirada a su lugarteniente.
La dama de plata captó la mirada y asintió. Recorrió el lugar, con su atención aparentemente centrada en los vitrales.
Imashen fijó su vista en ella mientras caminaba, no podía creerlo. No se había dado cuenta antes pero ahora…
Ahora su exaltación era mayor a la del encuentro con el padre hace unos minutos.
El joven dejo de estar arrodillado mientras espiaba y se levantó de golpe exclamando -¡No puede ser! La dama de plata…
-¡Señor herrero no! –Nera lo había jalado hacia atrás para que se apartara de la balaustrada. –¿No lo ve? ¡Son Caballeros Templarios! Si le encuentran le matarán como a un perro.
El misterioso extranjero volvió a espiar, esta vez detrás de la mesa. Ninguno había parecido notar su presencia, llevaban pesados yelmos y el líder estaba ocupado conversando con el viejo. Horrorosa fue su sorpresa al ver que la mujer miraba a su escondite, con los ojos entrecerrados.
Pero no pudo dejar de verla, sencillamente no pudo, y observó estupefacto como caminaba lentamente hacia Ira de Dios.
Los hombres dejaron de conversar al instante que oyeron el tacón de la mujer acercarse.
-Iré a dar una ojeada a la biblioteca, señor.
-Despedida… prosiga padre.
La mujer caminó hacia las escaleras, Imashen notó que los sujetos reanudaron su conversación, pero no pudieron interesarle sus susurros. No cuando sentía la circulación de su sangre en sus oídos.
Invocó su aplomo: No podía enfrentarse a esos hombres, sin armas y todos ellos con gruesas corazas. Pero incluso así, esos hombres debían de tener un entrenamiento prodigio. E Imashen era… bueno un combatiente natural, pero no entrenado. Casi todo lo que sabía, todas sus maniobras eran guiadas por el instinto y la necesidad y no por el acondicionamiento.
Tlack, tlack; hacían los tacones.
-Vamos… –le susurró Nera y lo guió agachada por la biblioteca hacia una puerta al otro extremo. Un estudio privado.
Imashen cerró la puerta detrás de él lo más lenta y silenciosamente que pudo, pero no del todo. Poniendo su rostro contra la rendija escuchó atento.
Era una mujer inteligente de seguro, para tener un cargo tan aparentemente importante debía serlo. Era sólo cuestión de tiempo para que llegase al estudio privado, el único escondite que tomaría su presa.
¿Podría dominarla? Ya se había encontrado a una campeona en el pasado, y no resultó ser muy habilidosa, pero sí tenía apoyo mágico.
¿Sería esta mujer igual? ¿Podría noquearla sin hacer ruido y tener más tiempo para escapar de esa jauría de mastines cazadores? Si no volvía notarían su ausencia y la buscarían, pero era mejor que nada.
Había leído los castigos que imponían a los infieles, no podía dejar que le capturasen
Pero si lo pensaba… ninguno lo había visto. Sólo el padre y el hombre encapuchado. Si podía esquivar solamente a esos dos…
Los tacones callaron sus pensamientos.
***
Ahora que lo pensaba… no había sido un día tan fantástico después de todo.
El gruñido de la bestia lo sacó de su introspectiva visión de la vida antes de la muerte.
La putrefacta baba le caía sobre el pecho y el rostro, y el hedor era como para “morirse”. Sin embargo Imashen estaba decidido a sobrevivir, o en su defecto a hacer el mayor daño posible antes de morir.
Invocando toda la fuerza de su cuerpo, hundió más los cañones en la cara del gigante. Hasta que la sangré viscosa brotó a caudales del ojo.
Vuljah gritó y lloriqueó todo lo que pudo, pero aún así no pararía su hambriento frenesí.
Las piernas de Imashen hacían lo que podían para evitar el peso muerto del cazador lo aplastase. Era sólo cuestión de tiempo antes de ser devorado.
¿Cuántas veces más estaría al borde de la muerte este día?
Sus piernas empezaron a quejarse, mientras poco a poco la diadema de dientes se acercaba a su rostro.
Era el fin.
Más sangre comenzó a manar, a tiempo de que la boca del lobo mordía el hombro del gigante.
Se levantó tan cual alto era y comenzó a batirse incansablemente.
Imashen no perdió el tiempo, rogándole más voluntad a sus cansadas piernas, se paró en el acto. Le quitó el seguro a los revólveres y con un movimiento de la muñeca sacó de su posición las ruletas. De su cinto cogió un puñado de balas y comenzó a cargarlas lo más rápido que pudo. Unas cuantas sobraron y terminaron en el suelo.
Mientras tanto Yergali seguía batiéndose contra Vuljah, Se había soltado cuando una violenta sacudida lo había arrojado lejos, cayó de pie y con un tajo de carne de Troll en la boca.
Vuljah se llevó su mano al hombro, rugió y cogió sus dos hachas.
-¡Jazergcargte!
El lobo aulló mientras corrió a una velocidad alucinante hacia él. El monstruo levantó sus hachas en el aire con intención de descuartizarlo, pero las armas se quedaron en su posición a tiempo que una ráfaga de balas se insertaba en su axila y pecho.
Lo sacó de equilibrio y el lobo lo derribó y comenzó a morder su cuello. No había espacio para usar sus hachas, pero sí sus garras, le cogió el pescuezo al animal y lo arrojó lejos, cuando volvió a saltar hacia él lo pateó prodigiosamente hasta cinco metros a distancia.
El quejido del animal quedó grabado con fuego en los oídos de Imashen, a tiempo que disparaba sin escuchar los estallidos de las armas.
La espalda fue perforada mientras la locura se apoderaba de sus ojos, cargó hacia el alhaní, sólo para recibir el último par de balas en el rostro.
Imashen sabía que era inútil ya, y arrojó sus pistolas al suelo y se dedicó a correr los últimos metros hasta la herrería.
Por su parte Vuljah no pudo más que sonreír mientras se limpiaba su propia sangre del rostro y veía a su presa arrojar esas condenadas varas de fuego.
La sonrisa se dibujaba hasta sus orejas desproporcionadas.
La sombría herrería permanecía silenciosa y fantasmagórica.
No había tiempo para la armadura, pero sí para las armas. Cogió las dos espadas gemelas y las colocó en su cinturón, mientras sostuvo su pesado espadón en una mano y se dirigió a las fraguas.
Necesitaba calentar las hojas para matar al troll, se dio cuenta de lo estúpido de la idea. Había dejado a Yergali solo, y podían matarlo en cualquier momento.
-Maldición…
Corrió hacia la puerta.
¡BUM!
La pared de madera se hizo trizas mientras el gigante pasaba y hondeaba sus hachas a lo loco.
Un hombre normal hubiese muerto en ese instante, hubiese muerto incluso minutos atrás. Pero al carajo, Imashen no era un hombre normal, su instinto salvaje era su guía, la personalidad que había dado a luz en su hora más oscura.
Esquivó los hachazos, horizontales y verticales. Y cada vez que esquivaba uno, se acercaba más a su objetivo.
Su enemigo estaba confiado, sabía que jugaba un juego de perseverancia, que en algún instante los músculos de su presa fallarían o cometerían un error.
Como resultado, su cuerpo yacería destrozado.
El primero vino justo al instante que cayó el muro hecho astillas. Diagonalmente el hacha cortó el aire y se clavó en el suelo. Imashen lo había evadido con dificultad, rodando hacia un lado. La jugada le había salido doble, porque en ese instante la segunda hacha le pasó por encima con una distancia de unos cincuenta centímetros.
Se levantó y vio a su enemigo, su alcance era mucho. Tendría que acercarse para atacarle. Las dos hachas vinieron horizontalmente en ese momento.
La pared se astilló y cedió a tiempo que Imashen se giraba hacia el contrario de la dirección de las hachas, dando un paso al frente y luego a un lado con las viles hojas rozando su ropa.
Era su oportunidad.
Pero en respuesta a su acometida, Vuljah respondió con otro ataque doble, esta vez vertical.
Los nervios de Imashen no estaban sorprendidos: Esquivó los hachazos dando un giro de su torso, con un hierro clavándose a solo unas pulgadas de su pié.
Cargó contra su enemigo, la espada sostenida con las dos manos y con la punta enfrente, dando una fuerte estocada en su estómago y dando una retorcida a su arma luego de penetrarle.
El bicho horrendo gritó y lo barrió con sus brazos.
El golpe contra la pared dio una sacudida de dolor por toda su espalda, cuello y cabeza.
Imashen dio un quejido mientras sus piernas fallaban y caía de rodillas adolorido.
Pudo ver lentamente como su asesino levantaba sus brazos triunfante. Preparaba sus hachas para un poderoso ataque que dejaría al misterioso extranjero irreconocible.
Fue entonces cuando el bersérker se adueñó de nuevo. La criatura de instinto y rabia se negaba a morir. La sacudida eléctrica originada por los nervios hizo responder a las arrodilladas piernas. Dio un salto hacia delante y golpeó la empuñadura de su espada (quebrándose los nudillos), haciendo que esta penetrara más hondo.
Bajó su guardia de nuevo y el bersérker se levantó y cogió sus dos espadas a velocidad del relámpago.
Pero no atacó, dio un salto hacia atrás, y luego otro y otro, mientras esquivaba los ciegos ataques de su enemigo.
Sintió como una de sus espadas resbalaba por el nudillo roto. La apretó fuertemente a pesar del dolor y se preparó para enfrentar a la muerte.
La acometida vino rápidamente, dejando destrozos en el piso por el peso del gigante abrió sus brazos en un abanico mortal para descuartizarlo en un ataque a diestro y siniestro.
Era la oportunidad deseada.
Cargó también mientras daba un grito inteligible y se adentró en la defensa del monstruo, pasando entre sus brazos, y clavando los dos hierros en su pecho. La coraza de huesos era inservible contra el acero del alhaní.
Se agachó, cogió el espadón y lo arrancó mientras se movía a un lado. Las tripas salieron disparadas.
Otro manotazo volvió a impactarle, rompiendo su postura y haciéndole caer y morder el polvo.
Era demasiado dolor, pero sabía que no podía dejarse abatir. Rodó hacia un lado justo a tiempo mientras escuchaba como la madera se agrietaba.
En otro tiempo, luchando contra los Cuervos Susurrantes, había sacado ventaja cortando las muñecas de sus rivales. Pensó en su cólera que sería una buena táctica.
Las hachas se calvaron en la tierra e Imashen, no, el bersérker volvió a pararse y dio un golpe poderoso con el sólo propósito de amputarle las muñecas.
Pero solo hubo la respuesta del metal contra metal,.. Y encontró su espada sacando chispas contra las cadenas amarradas a sus muñecas y antebrazos.
-Coño…
Otra vez el antebrazo volvió a impactarle y lo arrojó lejos.
Había un olor nauseabundo infectando el ambiente. Más que el tufo de la criatura, era su sangre. Manaba a potentes chorros, mientras las tripas destrozabas le colgaban del costado, ensuciando de mierda el suelo.
El bersérker por su parte tenía la cara empapada de sangre mezclada y sentía como si se le hubieran roto un par de costillas.
Sabía muy bien que si volvían a derribarlo sus piernas no darían más por él. Así que corrió, pasando al lado del monstruo, esquivando un hachazo por simple física pero sintiendo como un segundo le arrancaba con sus muescas la piel de la espalda.
Le hizo frente, sólo para recibir un tercer ataque que le rozó el pecho e hizo que la sangre volara. Pero el golpe lo dejó desequilibrado, y el bersérker tuvo que aprovechar la citación, ignorando el dolor en su pecho.
Se giró con su espada en alto y la clavó en el hombro de Vuljah con un golpe descendente de fuerza perturbadora. Hubiese sido un cráneo humano y lo hubiese partido en dos.
Pero Vuljah estaba confiado, sabía que sus heridas sanarían, y el dolor era insoportable. Así que bajó su defensa y con su otro brazo soltó su hacha para quitarse la púa en su otro hombro.
-Imbécil –sentenció el bersérker con un gruñido seco.
Aprovechando la defensa baja cogió una de las antorchas que usaba para prender las fraguas y la prendió haciendo una rápida fricción en el suelo.
El herrero anterior había utilizado estas antorchas empapadas con un químico volátil. Imashen las había encontrado el químico y las antorchas hace días, y utilizado nuevamente para el trabajo. Le dio gracias al bastardo.
Con otro golpe descendente, hizo arder la mano del brazo sano del gigante.
“¡Las piernas! ¡Ahora!”
Con tal distracción pudo acercarse más y coger sus dos espadas del pecho del monstruo, hincarse en una rodilla y con un amplio arco horizontal con ambas espadas en un golpe cerrado, logró destrozarle las rodillas, clavando las espadas bien hondo en el hueso.
El monstruo se sacudió, su brazo ardía ya que su piel era seca e inflamable, aunque la llama se apagó por la conmoción, sin embargo cayeron varias chispas en la madera, sumándose a las otras generadas cuando el misterioso extranjero pasó la antorcha por el suelo, y pequeños bosques de lenguas de fuegos comenzaron a florecer.
Cayó con las piernas destrozadas, y el bersérker se paró sobre él, cogió su espada y la hundió en su cráneo.
El cuerpo se convulsionó por unos instantes, y el guerrero tuvo que golpearlo de nuevo, y de nuevo, y de nuevo.
Pronto parecía que la vida del ser había acabado, mientras sus movimientos involuntarios paraban.
El bersérker sentía que cada golpe que había dado había sido menos efectivo que el anterior, pero se contentó que todo hubiese terminado.
Se llevó las manos al pecho. La sangre manaba, pero había algo más…
Estaba empapado en sangre de troll, y sentía un ardor en la piel expuesta al hedor de gigante, seguido por un cosquilleo.
Rompió su camisa y vio que ya no sangraba en el pecho. Estaba curado pero había perdido un pezón, arrancado de seguro por las muescas del hacha. Ahora había una piel oscurecida sobre el pecho en la macabra línea dibujada por el arma.
“Bueno… si ahora no sangra…” Pensó.
Se llevó un puñado de sangre directo de una de las heridas y de una palmada se la pegó en la espalda.
El ardor y el cosquilleo volvieron… y luego un alivio.
Metió entonces su nudillo roto en una de las heridas impregnándola de sangre. No pasó nada.
-Bueno… era mucho pedir.
Luego pensó en pasársela por la cara, pero el tufo era horrible.
“Puedo vivir con la nariz y la boca rota…”
Cogió sus espadas y escapó de las llamas que ahora devoraban su hogar.
Yergali cojeaba hacia él, con todo un costado adolorido y la pata recogida.
-Toma…–le tendió la mano empapada para que la lamiera, pensó que tal vez si era ingerida podría curarle.
El lobo le lamió largo rato la mano y se bebió toda la sangre. Acostándose a su lado agotado.
Alguno de los aldeanos y los victoriosos militantes llegaron corriendo a la escena. De seguro tenían la esperanza de verle hecho pedazos y carbonizado.
Uno de los hombres, quien lideraba el grupo gritó:
-¡Matasteis al troll!
-NO grites… me duele la cabeza, imbécil –Imashen se arrodilló y clavó la espada en el suelo para apoyarse un poco.
Sus ojos verdes vieron fijamente a los del militante. Sabía que traviesa idea estaban fructificando.
En un rápido movimiento cogió la espada del cinto y la preparó para clavársela en el vientre.
-Tú sólo inténtalo.
El hombre retrocedió.
-¿Qué ha pasado?
No hubo respuestas mientras miraban hipnotizados las llamas.
-¡Carajo, coño! Maté al gigante, ¡dime que diablos pasó en la aldea!
-Eh… –otro hombre respondió, llevaba varias heridas en su cuerpo pero seguía de pie –están varios bien, los maleantes atacaron de improviso con antorchas y ballestas, pero fueron repelidos. De seguro no contaban con la guardia imperial estaba en la zona.
-¿Y Nera? –se sorprendió formulando esa pregunta.
-Oh está bien… La dama de plata hizo un gran trabajo atendiendo los heridos con su ayuda.
-Fantástico… –respondió mientras se desmayaba. En un estado semiconsciente sintió las patadas para examinar si estaba muerto, y los aullidos del abatido Yergali. Por suerte una voz había detenido la violencia. Y no pudo dejar de sonreír mientras sus ojos estaban demasiado cansados como para abrirse.
Troleando en Facebook
Abril 14, 2008
Pues sí, Facebook es un buen lugar para Trolear un poco. Y es lo que alrededor de una semana, con honor a la marcha mundial anti-chávez me puse a hacer.
Todo esto viene a que me ofendió mucho el hecho de que en un sitio como facebook (socialidad, intereses) la bien condenada política esté siempre presente. Más aún la política escualidona, la cual es muchísimo más ridícula que la chavista.
Así que con ganas de sacar de quicio a alguien, me uní al grupo y comencé a dejar comentarios allí.
He aquí lo que obtuve, poco, pero consideren que la administradora (escuálida ridícula) se dedicó a borrar mis comentarios cuando podía.
También esto no son todos los comentarios-respuestas que me mandaron, sino sólo los mensajes privados que me mandaron.
Marielys Bowen (Nótese el apellido, típico en un escuálido, más no regla):
Se ve que no has pasado hambre.
Respuesta:
Se ve que tienes interet también.
Oye, ¿por qué no procuras tomar el sol en la marcha? Así cuando te mueras podremos decir que tu muerte fue accidental y no culparemos de asesinato a las valientes almas que decidieron librar al mundo de tu mongólica y retrógrada actitud imitadora de hippie.
No eres hippie, nunca lo serás y nunca lo fuiste.
Pd: Me conformo que quedes comatosa… en serio.
Pd2: siento que es mi deber como ciudadano explicarte que … a bueno nada. No perdamos el tiempo.
Adiós y dile No a las drogas, que te están afectando mucho el juicio.
=3
no seas resentido.. deja de escribir esos mensajes que lo que promueven es el negativismo… agradecemos tu intencion de expresarte pero en verdad no necesitamos a gente negativa.. cuidate
Respuesta: Es que resiento a la gente estúpida… Nací así, no lo puedo evitar.
=/
Senor Nachoman Randy…!! Si tanto le molesta que luchemos por nuestra libertad… PQ pierde su tiempo OPINANDO??? NO OPINE y listo ya q eres tan Apolitico como dice.!!!!
Yo soy intolerante a la estupidez.
Opino porque tal vez así evite que alguien dentro de unos años se sienta ridículo por haber participado en una patraña como esa.
Y si solo le llego a una persona, pues bastará.
PD: ¿Por qué coño bruta mujer dices “…luchemos por nuestra libertad…” Qué acaso el ‘régimen’ no te deja usar computadoras?
Un beso.
Eso no creo que haya dicho el pediatra al darle las malas noticias a tus padre de que tienen una niña mongólica.
Ustedes son como un niño de cinco años jugando hockey. Es bonito ver como lo intentan, pero al final no sirven para nada.
¿Sabes quienes habían sido las únicas personas lo suficientemente ofendidas por mis comentarios que me enviaron mensajes?
Mujeres, 5 mujeres se ofendieron porque tenían el celo y me enviaron mensajes a mi cuenta.
Felicidades, tienes vagina.
NO QUIERO RESPUESTA MAMA TROLA
Donde están tus bolitas? ah no tienes, es que eres una VAGINA
Cita:” jajajajaja pendejo hombre , ni para que hablar contigo lo que eres es un pobre frustrado busca amigos estar solo yo creo…”
Tu fuiste el que me habló primero VAGINA… así que tu eres la pendeja.
“Busca amigos”: Vaya que comentario tan original, lo inventaste tu solito o no es el segundo insulto más popular entre las vaginas.
Adiós vagina, trata de no aceptar mucha piedra como pago cuando te prostituyas.
Que se siente haber sido trolleado por el troll más sexy del internet?
Y si no sabes que significa troll, o trolleado entonces significa que no tienes virginidad anal.
PD: la próxima vez dedicame insultos más originales que si el closet y mamar guevos, esos son del dominio público y todos los simplones sin imaginación los usan, como tu. El caso es que además de puta simplona, eres una vagina.
Capítulo II: Lobo entre corderos.
Marzo 28, 2008
La segunda lluvia de la semana acariciaba tiernamente la noche a terciopelada con estrellas, esas que no se ven en las grandes metrópolis, mientras los últimos retoques a la taberna se efectuaban para su retorno el próximo atardecer. La luz se proyectaba desde varias ventanas y se veían las siluetas, insospechantes, de la gente trabajando y riendo.
Sus velados ojos se cerraron… respiró hondo y luego soltó un suspiro. Pero nadie se debía dejar de engañar por esta tranquila mueca, ya que su malvada sonrisa se dibujó poco después. Sus dientes eran amarillos y un cabello sucio le tapaba la cara bajo la sombra de la capucha.
Sus dedos daban involuntarios espasmos. Dedos con uñas negras y largas, con las venas marcadas en su piel blanca como la luna, pálida como la muerte.
Su andrajosa ropa le daba el aspecto de un monje humilde. Nada más lejos de la realidad. Podría levantar la mano y borrar todo el pueblo del mapa. Pero no sería conveniente, ciertamente en verdad no le era posible.
Le gustase o no, el hombre encapuchado tenía que ceñirse a lo “legal”.
Sus dedos seguían batiéndose inconcientemente, el poder era demasiado para esta débil carcasa.
Cerró sus puños y rió entre dientes. Se lamió los labios resecos.
Las luces del pueblo le fascinaban. La tranquilidad de estas almas despreocupadas le excitaba. Tanto como el hecho de que los prejuicios contra el alhaní floreciesen en un pervertido jardín.
Lo mejor de todo era que eso no era su obra. Era la obra de la religión.
“Teme al bárbaro”
“Teme al impuro”
“Teme a la tez oscura”
“Teme a los dioses paganos”
“Teme a dios”
-Harían mejor en temerme a mí… -susurró para sí mientras sus lujuriosos ojos se tornaban blancos en placer – ¡Que empiece la pesadilla!
Estiró sus brazos, como cuando un artista se expone ante su público. Y fue alabado, alabado por cientos de voces no escuchadas por lo que tal vez eran siglos.
El grito fue horripilante, cientos de voces de distintos tonos en una sola melodía abismal. Sin embargo el pueblo no percató de la existencia de esta sinfonía de la destrucción.
Comenzó a dar vueltas por todo el pueblo, mientras giraba como bailando con una compañera invisible entre las calles. Se guindó de un poste y danzó en él. Saltó en los charcos. Y corrió como un niño mientras reía. Reía como nunca.
La sensación era tan diferente a lo que estaba acostumbrado. El olor, la ligera brisa, la luz de la luna y la lluvia. Las gotas de agua; lo tan escaso del lugar donde provenía, corriendo por su piel… bueno, no. No era su piel. Pero igual sentía, mucho más de lo que había sentido en tanto, tanto tiempo.
Tiempo: La palabra que más temía. ¿Cuánto había pasado ya? Ni idea. Aunque faltaba poco, un paso más cerca cada minuto que pasaba.
La pequeña rana se atravesó en su camino.
-Después de usted señora… -dijo en una burlesca reverencia.
El anfibio siguió su camino mientras el hombre encapuchado regresaba a al taberna. La silueta de la chica se dibujó esta vez.
Para que todo funcionase ella tendría que morir. No podía dejar que interfiriese. Con esa mirada suya, su silueta perfecta y su largo y sedoso cabello.
-Tal vez… tal vez haya un lugar para ti en mi guión, pero no ahora. Debes desaparecer de él.
Estaba todo preparado. O eso pensaba, ya lo que le fascinaba más de todo era el riesgo latente. La promesa de lo inesperado, incluso habiendo calculado la ecuación cientos de veces, siempre, siempre se podía temer a una falla:
-Libre albedrío…
Todo esto lo llenaba de pasión, de euforia. Lo hacía sentir lobo entre corderos.
-Bueno no exactamente un lobo… un pastor. El lobo se encuentra atragantándose de alcohol en la herrería.
Se dio la vuelta y un gran espasmo recorrió todo su cuerpo. Sangre brotó de su boca, dibujándose en las arrugas de su mentón, irónicamente afeitado a la perfección.
¿Cuánto “tiempo” resistiría más este anfitrión?
***
La gente lo miraba resentida, con prejuicio. Algunos con odio y sed de sangre reflejados en sus ojos claros. Se respiraba la tensión entre el pueblo y el misterioso extranjero a un kilómetro de distancia, y todos paraban sus faenas matutinas para ojear la caminata de Imashen por el bulevar de los mercaderes y negocios. La mayoría de los habitantes, incluso algunos jóvenes, eran más altos que él por una cabeza y media. No solo eso, su tez un tono más oscura que la clara piel de los habitantes se hacía notar.
Además de eso llevaba la misma pinta que había llevado en toda la semana: El pelo sucio y largo, (cosa mal vista entre los hombres del pueblo) y la sucia armadura hedionda a sangre y sudor y alcohol.
En verdad se sentía como un lobo entre corderos. Un lobo cansado y herido entre ovejas resentidas. Los guardias, los perros pastores, lo miraban con recelo y apretaban fuertemente sus lanzas cuando lo veían pasar. Al lobo no le importaba ya que Imashen sabía lo que su violenta raza significó para estas gentes.
Invasión…
En un acto para mostrarle su buena voluntad a todos, el misterioso extranjero había dejado sus armas; incluso su guantelete armado, en la herrería.
Había traído consigo el poco botín que tenía (gastado casi todo en alcohol) que había ganado en sus viajes. Se compraría algo de vestir, jabón y comida sana. Se iría a bañar con agua de un lago cuesta debajo de la herrería y trataría de encajar entre los habitantes. Era su nuevo hogar después de todo…
Pero perra era su suerte, y pronto descubrió en su caminata por el pueblo, que las razas civilizadas del occidente no admitían abiertamente a los extranjeros. A los Bárbaros del este, a los perros alhaníes.
Pero claro, le temían. Vaya que sí. Se apartaban de su camino, sabían lo que era capaz de hacer en combate. Y después de todo, el hechicero del imperio sombrío y sus secuaces murieron a mano del Alhaní. Estaban en deuda con él, y pensaban que era un mal necesario. Además la brecha cultural no era suficiente para que cortaran el recibimiento y cuando Imashen entró en la tienda de la costurera no fue botado patitas a la calle.
-Eh… Bu-buen día… ¿cariño? ¿Qué se te ofrece?
El joven se quitó el sombrero y dio una reverencia leve, la costumbre de donde venía.
-Que el sol ilumine su día señora, vengo a comprar ropa para la reinauguración de la taberna… -Imashen sacó una pequeña bolsa de su cuello, señalándola un poco y haciendo entender, de una manera sutil y nada grosera, que tenía dinero.
-Eh… muy, muy bien… ¿cuáles son tus medidas?
***
Llevaba unas cuantas camisetas, dos pantalones, y un nuevo par de botas de cuero en sus brazos. Caminaba y admiraba el campo mientras se dirigía a la herrería.
Yergali le esperaba en el umbral de esta, alto y fuerte moviendo su perlada cola.
-Buen día canucho. ¿Ya comiste? Mira voy a dejar esta ropa aquí e iremos a buscar algo de agua. ¿Te parece?
En la tienda dejó doblada su nueva ropa, yendo luego a su lugar de trabajo para dejar en una cruz su cota de malla.
Olió su axila y supo entonces que el baño era lo que más necesitaba. Mientras salía giró la cabeza a su gabinete con alcohol. No lo necesitaba, no dependía de él. No marcaba su vida.
Los cuatro potes de madera estaban en línea, con sus astas alineadas. Cogiendo una vara recta y sencilla el misterioso extranjero la pasó entre los potes y luego los levantó. Dos de cada extremo y apoyándolos en sus hombros.
Bajaba por la cuesta con Yergali siguiéndole, admirando el cambio de su amigo.
Con más fuerza volvió el sentimiento filosófico del lobo. A veces pensaba que su vida era un guión mediocre. Pero todo había terminado ya y podía retirarse a descansar por fin.
-¿Hemos pasado mucho, eh?… mucho para llegar a este momento. Puedo sentir, viejo amigo, la brisa recorriendo mi cuerpo. He sido un prisionero, a pesar de haber escapado hace meses de la oscuridad del coliseo. Fui un prisionero hasta ahora. Siento con más, con más de no sé qué. La brisa me acaricia, el sol matutino me lame. Y te apuesto que esa agua está fresca como ninguna que hemos probado.
El lago estaba frente a ellos. Las montañas atrás y el cielo reflejado. La primavera había sido generosa este año. La neblina matutina lo rodeaba todo.
No pudo resistirlo, sencillamente era imposible. Tantos meses encerrados, tantos meses escapando. Y una semana confinado en la herrería sin poder apreciar su nueva libertad.
Hasta ahora.
Su cuerpo fue devorado por las tranquilas aguas. Le fue devuelta la vida perdida. El frío quemaba su piel, pero estaba acostumbrado. De alguna manera lo estaba.
Fue yendo más profundo y más profundo por su clavado, hasta la profundidad de los peces.
Abrió los ojos bajo el agua y vio la superficie de cristal, el sol siendo reflejado y el zafiro cielo. Sentía su fuego maldito extinguirse bajo la helada agua. ¿Sus tatuajes se borrarían? ¿Su maldición sería levantada?
Sentía las luciérnagas recorriendo su cuerpo, eran pocas pero quedó un poco del combate contra el mago. Las canalizó a las puntas de sus dedos y la llama surgió.
Increíble, bajo el agua la llama azul vivía. Cerró su mano y esta siguió viva, sus llamas lamiendo tiernamente.
Pero el combustible mágico se acabó, y las luciérnagas dentro de él murieron, al igual que la llama. No importaba. Era hora de salir.
Fue como un nuevo nacimiento, otro más. Ya le había pasado, pero el segundo fue oscuro, el tercero estaba lleno de vida al igual que el primero.
Yergali veía a Imashen dejarse llevar por el agua. Era lo más tranquilo y en paz que lo había visto nunca.
El ladrido del lobo invernal despertó el trance, y el misterioso extranjero decidió que era hora de volver a la herrería.
Dio unos cuantos largos y en la orilla llenó sus baldes de madera.
-Vámonos…
***
Había llenado un gran balde de madera con el agua que había recogido y se había bañado allí. Más limpio de lo que había estado en meses fue a recoger su nueva ropa en la tienda. Descubrió entonces mientras se vestía la capa confeccionada por Nera.
-Vaya…
Vestido y con la capa de Nera como paño fue a descansar en el pasto junto a Yergali.
-¿Muerde?
Imashen volteó y vio a la chica de nuevo, con distintas flores en sus manos.
-No si yo lo ordeno… -el lobo le lanzó una mirada reprochadora, pero sólo le sacó una risa a Imashen. Le encantaba este juego de engañar a todos que él era el amo del animal, cuando en verdad eran compañeros.
La chica se acercó, había venido sola esta vez y lucía un hermoso vestido verde. Estaba impactada viendo al herrero con su aspecto tan cambiado. El pelo seguía pesado por el agua y las ropas grises pero nuevas le daban un aura tranquila, que era a su vez impactante.
El herrero tenía una ramita en su boca y la mordía, y a pesar de sus siniestros tatuajes en el rostro, su aura amenazadora había desaparecido.
-Veo que se bañó señor herrero… -dijo acercándose y sentándose a su lado.
-También lavé la armadura, pero no creo que tenga que utilizarla nunca más. Gracias por la prenda, niña.
La chica sonrojó y miro hacia otro lado.
-¿Esas flores son para mí? No vas a ganar mi afecto con eso, no soy una mariquita. Pero gracias de todos modos.
Nera soltó una risa tímida.
-Voy a tomar el día libre, pero quiero estar solo con mi perro. Iré a la fiesta del Basilisco, no te preocupes. ¿De acuerdo?
-De acuerdo señor herrero… -dijo radiante mientras se levantaba y dejaba las flores en el mostrador.
-Mi nombre es Imashen… -le dijo mientras se marchaba y Nera le devolvió una sonrisa capaz de curar enfermedades.
Se sentía culpable por darle esas esperanzas. Después de todo él era un hombre bastante jodido y nunca, nunca sería lo suficientemente bueno para una chica así. Lo más seguro es que se hubiera enamorado de él por el misterio, eso era todo. Cuando comenzara a vivir tranquilamente en el pueblo seguro que se le pasaría…
-¡Mañana antes de la fiesta le mostraré la villa! ¿De acuerdo?
El respondió afirmativamente sin pensarlo, aunque se arrepintió después. Cuando la chica se había marchado no pudo evitar sentirse preocupado.
Se sentía como un lobo entre corderos. ¿Podría vivir entre ellos?
“Deja de engañarte…”
La voz de nuevo, no pudo evitar levantarse asustado…
Lo que no sabía es que había dos lobos en la misma granja.
***
El sol del mediodía brillaba entre las hojas del bosque.
Sus pesados pies hacían tronar la tierra, y sus largos brazos apartaban los árboles a su alrededor con fuerza sobrehumana. Sus ojos eran dos líneas de gato en rojo sangre. Su pelo gris y sucio era largo y lleno de hojas secas. De piel gris y su cuerpo musculoso pero delgado y cerca de cuatro metros de estatura.
-Veo que has llegado… intuyo que te has pensado la propuesta que te dije…
El hombre encapuchado había aparecido detrás de un árbol, con su sonrisa amarilla y su mentón recién afeitado.
El gigante gruñó en respuesta y cogió sus dos grandes hachas amarradas con cadenas a sus antebrazos.
-Oh vamos… se que puedes hablar maldito ignorante.
-Estoy hambriento… -su gran sombra oscureció la silueta del hombre.
-Pero yo no soy alimento para ti, maldito estúpido. El alhaní lo es.
-Sigues hablando del bárbaro… ¿ser él una presa digna?
-Mejor que cualquier aldeano o militante de esta pequeña villa. ¿Querías una presa? Yo te la doy.
-Sí, sí… tu darme presa, ¡yo matarte en recompensa!
Todo pasó muy rápido para los ojos entrenados de Vuljáh y cayó en el suelo con un gran hoyo en el cráneo.
-Estúpido, estúpido troll… Levántate y haz tu cacería. Si quieres me puedes cazar luego, pero antes caza al bárbaro. Si no puedes contra él, nunca podrás conmigo.
El hueco sangrante en la cabeza de Vuljáh se cerró lentamente y pronto el gigante se levantó de nuevo.
-El pueblo no será problema contra ti…
-Noche, noche será el momento.
-No… mañana en la noche. Cuando todos estén distraídos y borrachos en la fiesta. Tendrás al misterioso extranjero para ti solo. Un combate digno… oh, y no te dejes engañar por su estatura. Será más pequeño que los soldados pero es más peligroso.
-Lo aplastaré con mis garras pequeño humano… y luego matarte a ti –el cazador lo amenazó con sus largos dedos terminando en uñas verdes y de diez centímetros. Se agachó y sus rostros estuvieron a narices de distancia. La larga nariz del gigante olfateó al hombre encapuchado.
-Ya vete a tu cueva mugrienta, y que no se te suba a la cabeza tu capacidad de curarte, eso no te ayudaría contra mí.
El gigante se marchó, esta vez silencioso como una sombra.
Nada le asqueaba más que tratar con tales sujetos. Era un alivio no tener sentido del olfato, ya que la bestia apestaba a mil rayos. Sin embargo Vuljáh era un cazador de hombres extraordinario. Si mataba al alhaní, sería su presa número cien.
SI lo mataba…
Caminó por el bosque tranquilamente en dirección a la capilla. Era un hombre de fe después de todo.
Imashen era su tercera opción. El tercer peón prometedor de los tres hermanos, pero si no lograba sobrevivir contra un bruto, entonces no valía la pena.
Hasta ahora el mayor prometía bastante, pero no podía dejar atrás al pequeño Imashen.
Para cuando terminase con este pueblo, dos hermanos se enfrentarían en duelo.
-Oh, toda esto está bien interesante… — el hombre encapuchado sacó entonces un par de revólveres artesanales y con cañones de cuarenta y cinco centímetros. Uno de ellos botaba humo.
Claro que las jóvenes promesas necesitan una ”ayudadita”.
-Todos son igual de estúpidos –dijo el sujeto de cabello largo y negro.
-Naturalmente, por eso viven en cuevas –respondió divertido el encapuchado.
-¿Lo hará?
-Por supuesto, veremos si tu hermano está listo para el reto.
-Ese hijo de perra pagará por lo que hizo… si no en manos del gigante, en las de mis hombres. –gruño mientras se pasaba sus dedos por una fea cicatriz que cruzaba su ojo izquierdo hacia su mejilla. Sus ojos verdes resplandecían furiosos.
-¿Y si mata a tus hombres? –preguntaba mientras caminaban por el bosque.
-Pues que el liche se encargue de él. Tiene tantas ganas de matarlo como yo.
-El liche quiere esclavizarlo, no matarlo. Sólo conseguirás tu venganza si te ocupas al final de él.
-Como sea… ¿qué importa? No soy de esos. No llegué hasta aquí ocupándome yo mismo de los combates. Hay gente que quiere hacerme el favor.
-Te recuerdo que tu banda es una sombra de lo que era… no creo que haya ninguno con la habilidad de hacerle frente, no en pelea justa.
-¿Y desde cuando Los Cuervos Susurrantes son conocidos por la lucha justa? –respondió el asesino con una mueca.
-Puede ser… -pero el truhán se detuvo. Y el hombre encapuchado se encontró al girarse con una espada exquisita apuntando a su pecho.
-Todavía no me fío de ti, y de tu capacidad para “apagar” mi habilidad.
-Vamos, vamos. Sabes que es inconciente. No lo hago porque quiera.
Reslatbalt lo miró desconfiado.
El hombre encapuchado siguió su camino.
-No te pareces a tu hermano… eres más alto y menos honorable. Sin embargo los ojos verdes, el carácter y el cabello te delatan. Son como dos lados de una moneda.
-Cállate… estarás vigilado, no habrá hora en la cual no haya un cuervo vigilándote.
Capítulo I: La sombra detrás del hombre.
Marzo 24, 2008
Aquí les dejo el primer capítulo de mi libro, cuyo prólogo se encuentra aquí, Mejor prólogo de la historia de la literatura humana escrita, vista y jamás hecha.
Nera corría junto a su hermanito por la colina verde que llevaba a la herrería.
Era una mañana perfecta, sin nubes hasta el horizonte, con una helada brisa matutina, de esas que se te introducían en los pulmones y los expanden. Los cientos de pájaros cantaban en los árboles frondosos que se erguían orgullosos. El pueblo estaba a la mitad del camino entre dos grandes ciudades y había toda cantidad de mercaderes que recorrían el poblado de un extremo a otro, por lo cual se había enriquecido mucho. Los edificios eran de bloques de piedra con altos techos de madera. Los pequeños jardines en las ventanas y en uno que otro pórtico eran una agradable caricia a la vista, y no hablemos del aroma floral.
El pueblo era maravilloso, repleto de vida y paz. Desde luego, cuando uno le perdía el atractivo a los extraños productos de los mercaderes, la vida se hacía un tanto monótona.
Pero eso ya no importaba, ya que el pueblo tenía una nueva adquisición, un nuevo chisme del que hablar por las noches de tabernas (bueno de solo una, la otra; “El Basilisco Bien-Muerto” había sido destruida).
El herrero, o el misterioso extranjero, como lo llamaban algunos. Era el recién llegado. Un hombre, o mejor dicho, un joven extraño que llegó en una noche tormentosa y había luchado contra tres forajidos, dos magos y un muerto viviente. Era callado y se había retirado a la colina que veía al pequeño bolsillo de vida. Trabajaba horas en el metal, y las pocas veces que hablaba era para realizar un trámite. Los habitantes cuchicheaban relatos de quién podría ser este extraño personaje.
Decían muchas cosas. Como por ejemplo que era un romántico paladín que había perdido a su amada, otras que era un mercenario cansado y agotado que se había retirado lejos del bullicio para descansar, e incluso habían rumores de un mensajero de la oscuridad; dispuesto a tragarse a la feliz comunidad en las sombras del infierno. Sin embargo, y no importaba cuanto los rumores se distorsionaran de la realidad, todos tenían algo en común. Y es que era que la raza del extranjero estaba clara; era un Alhaní, y por lo tanto peligroso.
La joven chica estaba en la flor de su vida. Tenía sus cabellos negros largos y brillantes hasta la cintura, unos ojos azules que no tenían nada que envidiarle a las dos lunas gemelas que cabalgaban por las noches de primavera. Su hermano solo tenía siete inviernos en la tierra y la acompañaba a todas partes como una pulga.
La chica recorrió la colina a gran velocidad gracias a sus prodigiosas piernas, era una buena corredora. Su hermano la seguía quejándose por un dolor en el flato y con poco aire.
-¡Apresúrate Neli! –Le gritó desde lo alto – ¡La familia no necesita un debilucho!—se mofaba.
-Ya voy… ya voy –respondía sin aire.
Lo esperó un minuto y luego a que este recobrara el aliento.
La oscura herrería estaba frente a ellos, solitaria y vieja… no había sido usada por la paz que había invadido el reino. Ya la gente no compraba armas para defenderse de las hostilidades. Ya no había ninguna, y prometía permanecer así. Sin embargo la herrería volvió a abrir, cuyo único propósito sería el construir vigas para la nueva y mejorada taberna.
Los sonidos del metal contra el yunque invadía el la colina, y las llamas de el horno emitían caudales de humo negro que ascendía y ascendía.
Nera y Neli entraron cautelosamente. La chica llevaba en una mano una tela roja escarlata y en su otra mano la del chico. Allí lo encontraron, trabajando sin descanso desde que había llegado al pueblo. Su pelo largo y sucio le cubría el rostro y todavía portaba su armadura oscura y oxidada, como si estuviese en luto. Sus armas: la gran espada, los sables gemelos y el escudo agrietado, yacían en una esquina descansando sin vida.
El misterioso extranjero no hizo ademán de saber que estuviesen allí, seguía trabajando con su pesado martillo, el sudor le cubría todo el rostro.
-¿Señor…? –Hizo una pausa, volvió acordarse de que no conocía el apellido del herrero –Señor… señor herrero, hola. ¿Cómo se encuentra?
Imashen, el herrero los miró a los dos mientras seguía golpeando con su martillo. Su rostro estaba repleto de aserrín y sus ojos verdes se posaron en el niño de cabellos negros y despeinados, y luego en su hermosa hermana. La observó desde su cintura y lentamente hacia arriba. Ella no pareció notarlo con todo el humo que envolvía el lugar.
“Visitas, pequeñas y desagradables visitas” Dijo la voz.
El herrero miró hacia los lados buscando la fuente de la voz, pero nuevamente no la encontró a pesar que zumbaba y rebotaba por las paredes, los niños al parecer no la escucharon.
-¡Saluda Neli! ¿Dónde están tus modales?
-Hola, señor herrero –dijo tímidamente el niño mientras se escondía detrás de su hermana.
-Así es… ¿Ves que no es tan difícil?
El niño dio una réplica a su hermana y luego saltó hacia atrás asustado cuando el martillo golpeó más fuerte el yunque.
Había un hedor horrible en el ambiente. Un tufo de sudor, sangre seca y azufre hedía por todo el lugar. Luego el martillo fue arrojado a una esquina y el herrero caminó hacia fuera pasándolos de largo. La niña se quedó imponente a su lado mientras pasaba, con las mejillas sonrojadas. No sabía que sentía por él, si era amor o lástima. “Tal vez” se dijo, “era piedad y cariño al mismo tiempo”.
La brisa atacó la herrería y los malos olores retrocedieron a la fragua mientras las llamas crecían y alumbraban las siniestras armas de acero del extranjero. Neli se acercó a estas disimuladamente mientras su hermana se acercaba a su vez al misterioso extranjero.
-¿Qué quieres? –preguntó a secas.
-Eh… este… quería agradecerle… agradecerle su trabajo aquí para reconstruir el basilisco –dijo la chica sonrojándose mientras aferraba a su pecho la tela roja escarlata.
-No hay necesidad… destruí el lugar. Es lo menos que puedo hacer por que no me haya matado el pueblo entero en el acto.
-No, no. No diga eso señor herrero… usted nos libró de esos malos hombres… –pero el extranjero la interrumpió.
-…Hombres que no hubieran llegado al pueblo si yo no hubiese llegado. Vete niña –dijo mientras se volteaba después de recibir la brisa de la mañana.
El niño seguía inspeccionando las armas y el herrero entró de nuevo.
-No toques eso –reprendió con un susurro Imashen, y el chico obedeció en al instante.
Se sintió grosero por un momento, y para quitarse el peso de la culpa preguntó:
-¿Qué es esa tela que cargas entre tus brazos?
-¡Oh sí! –Exclamó esta –es un regalo, lo tejí yo misma… Para usted. Sé que le gusta el color rojo escarlata. Y perdió su capa cuando…
La chica calló, sabiendo que había metido la pata. Lo único que pudo hacer fue observar como la cara del herrero se ensombrecía.
Los recuerdos de una Roselah viva, alegre y hermosa lo abrumaron. Pasaban ráfagas cortas de tal vez sus mejores momentos con ella. Pero no recordaba mucho. No recordaba nada en absoluto, toda su vida pasada era un borrón de sombras y luces. Como las pinturas de esos artistas que intentan aparentar una percepción inhumana y pintan manchones en el lienzo.
Habían pocos sin embargo, pocos recuerdos que permanecían nítidos en su maltrecha cabeza. Pero poco a poco los olvidaba. Olvidaba las caras de sus antiguos compañeros. Se perdían con el tiempo, en su lugar eran remplazados por una doncella de plata que brillaba con un aura santísima.
-No te preocupes… estoy bien. Gracias por la capa. Aunque no creo necesitarla, no pienso volver a viajar –respondió mientras se miraba las manos y se sentaba en un banquito –pero si el pueblo lo desea, me marcharé en cuanto termine de ayudar.
-¡No, no! No… no piense que lo echamos. Solo es un tonto regalo. Creí que le reconfortaría… discúlpeme. –sus mejillas parecían dos soles en el atardecer.
El joven la miró, vio como ella contemplaba sus pies en una vergüenza un tanto divertida.
“Con que…” se dijo “con que así viven la gente por estos lados, sin mayor preocupación que obsequiar un regalo adecuado…”
-Pero, ¿lo quiere…? pasé unas cuantas horas tejiéndolo. Yo misma pagué la tela, se la compré a un comerciante de paso.
-Lo aceptaré, y me quedaré. No te preocupes.
-¡Excelente! Ahora –dijo examinándolo –hay otro propósito por el que vine.
Imashen la miró con el entrecejo fruncido.
-Tiene que arreglarse. ¡Para el final de la jornada será la fiesta por el regreso del Basilisco!
Ella se acercó al herrero expectante, con un ligero mareo pero con las mejillas ardiendo.
-Olvídalo –dijo él y el ánimo dentro de ella parecía congelarse.
-¿Por qué?
-No quiero… no quiero ir a una fiesta. –“No después de tantos recuerdos” dijo para sí.
La chica se retiró con la cabeza gacha, llamando a su hermano. Se sentía terrible, como un trapo sucio. La brisa le golpeó el rostro e hizo que sus cabellos danzaran. Bueno, lo había intentado al menos. Caminando lentamente hacia su casa, recordó algo, dio la vuelta y dejó en el mostrador de la herrería donde Imashen atendía a los clientes cuando no trabajaba, la capa roja escarlata y una rosa que había recogido.
-Roselah –murmuró esta.
El herrero la veía descender con el crío cogido de su mano. Si ella se sentía mal, no podía evitarlo. Para él eran evidentes los sentimientos que ella sentía, pero no podía darle lo que ella quería. ¿Qué podría ofrecer una carcasa deplorable cómo él a esa chica?
“Nada, absolutamente nada”
“Podría ser tu calientacamas, ¿por qué no seducirla y darle lo que busca?”
Ahí estaba la voz, que carcajeó estrepitosamente dentro los pasillos de su cabeza. Lo volvía loco, lo suficiente para apretar su cabeza con sus manos de espadachín y luego golpear con la frente la pared de madera en un ataque de cólera suicida.
Se desmayó en el acto con un hilo de sangre corriendo por su rostro, naciendo en la frente y desembocando en el cuello.
***
Las sombras lo envolvían en una especie de orgía brutal. Arrodillado donde estaba no pudo pararse y solo se sostenía por la espada que de pronto había aparecido en su mano. Las figuras borrosas danzaban a su alrededor, como cuervos voraces atacándolo de vez en cuando. Atravesaban su cuerpo y dejaban un haz de sangre flotando en el aire de manera exánime, pero no había heridas visibles. Por cada segundo que pasaba nacía una nueva figura saliendo de su tatuaje que resonaba con furia y emitía un brillo azul celeste.
Las runas marcadas en su cuerpo dejaron de resplandecer y retumbar luego de que cerca de una docena de figuras sombrías danzasen alrededor.
Oscuros susurros se escuchaban luego del que el grito del tatuaje terminó. Eran susurros de ira, mal y tristeza. Los cuervos deseaban venganza, ya que estaban atrapados en un lugar ni aquí ni allá, en un ciclo interminable. Por supuesto, no fueron santos en vida, pero cuando tu alma llega a este estado todo recuerdo o razón es arrebatado y olvidado y quedas en una existencia peor que cualquier otro destino, incluso la muerte.Pronto las sombras se detuvieron, eran figuras encapuchadas con podridos velos y se quedaron suspendidas en el aire mientras observaban al joven y luego gritaron inhumanamente y escaparon.
El suelo retumbó, fuego se disparó y la tierra se agrietó. Las rocas sólido-etéreas salieron empujadas por algo de abajo y las llamas rojas escarlata construyeron un malvado pilar de fuego sobrenatural dando cabida a la gigantesca cabeza de un demoníaco perro, con la piel contraída hasta el hueso creando una terrorífica máscara de muerte. Sus ojos eran rojo sangre con dos líneas de reptil o gato; como prefieran. Tenía decenas, tal vez cientos, de dientes disparejos, rotos, amarillos pero grandes como un puñal de treinta centímetros a excepción de los colmillos que eran curvados como un sable y tal vez del doble de largo que los otros. Su nariz estaba contraída por tal vez los millones de años de terribles olores en el abismo.
Su aliento era fatal, y luego de que sus brazos musculosos y gruesos, como unos troncos de piel roja con pelaje negro disparejo, salieran de la tierra y se apoyaran para poder sacar su musculoso torso con púas de hueso naciendo de distintas partes. Emergió entonces del umbral entre los dos mundos; el mundo de los sueños y el abismo.
Imashen pronto volvió a oler su terrible tufo cuando carcajeó de una manera demencial y sin lugar a dudas fuera de este mundo. Eran una sinfonía de destrucción sin ritmo ni concordancia de tres voces, una aguda y una extremadamente grave que barboteaban cosas inteligibles y una tercera voz que susurraba modestamente entre los pasillos de su cabeza.
“Pequeño bastardito…”
Sus brazos dejaron de apoyarse en la tierra y las garras huesudas cayeron a pocos centímetros de donde Imashen luchaba para levantarse, rasgaron la tierra e hicieron que el perro pudiese acercarse. Ahora más del mundo sombrío que del abismo, el demonio pudo desplegar sus alas de murciélago, que se extendieron tapando el cielo oscuro lleno de nubes dando, si fuese posible, más oscuridad.
Su amorfo hocico se acercó hasta quedar unos centímetros del desdichado y rugió, o ladró, de una manera tal que su tufo hizo que el cabello negro azabache del joven se levantase y sus ojos llorasen. Incluso con los ojos en ese estado, Imashen pudo ver como de la garganta parecía haber una flama, porque toda la boca del demonio brillaba con un fulgor anaranjado, del mismo modo que los hornos de su fragua.
Parecía como si un dragón estuviese apunto de escupir una exhalación mortal sobre él. Por un momento Imashen prefirió que se tratase de un dragón que la terrible criatura que estaba frente a él.
-Tú… -dijo cuando la bestia terminó su macabra presentación.
“Ciertamente”
Las fauces se abrieron de nuevo en un ángulo imposible y arremetieron contra el mortal y se cerraban dispuestas a devorarlo por la mitad.
Despertó, o al menos eso pensó, justo a tiempo.
Era de noche, y él yacía en el suelo con la cabeza quejándose de dolor y el calor de la sangre cruzando su cara como un pequeño y delgado río.
Se llevó la mano a su rostro y sintió el vital elíxir en sus dedos… se preguntó entonces cuanto tiempo había pasado. Frente a sus ojos las sombras danzaban todavía y cada una trayéndole recuerdos. Poco a poco se fue haciendo conciente de ellos y se levantó al instante.
Veía doble, una imagen superpuesta a la otra. La del fondo era su herrería y la segunda era un oscuro pasillo con antorchas en las paredes iluminando pobremente.
Corrió tambaleándose a su despensa, con un desesperado propósito. Pero tropezó muchas veces debido a la poca coordinación que obtenía cuando frente sus ojos habían imágenes tan diferentes. Pronto su cerebro estalló y aparecieron más imágenes: Un oscuro laboratorio, una asquerosa celda, una arena con cientos de fanáticos gritando por sangre, un gigante musculoso de piel morena blandiendo una pesada hacha contra él, y por supuesto otros dos mortales enemigos; el hombre de los ojos poderosos y uno tal vez más aterrador, un pícaro de pelo largo y negro con dos sables en sus manos sonriéndole desde posición elevada.
Difícilmente llegó a la despensa mientras su cabeza ardía por tantos recuerdos simultáneos en su visión. Cerró fuertemente los ojos y cogió una botija de arcilla grande y pesada. Se levantó con ella en mano y le sacó el tapón y la elevó sobre su cabeza.
Litros de licor surgieron como de una herida se tratase y cayeron en su rostro y boca. Tragaba cuanto podía, aunque era más licor que lo bañaba del que ingería. Una a una, las imágenes y recuerdos morían y se borraban. Claro que la doncella de plata hizo una pequeña aparición pero se esfumó tan rápido como llegó.
Bebió tanto licor que empezó a balancearse como un péndulo. Su mente estaba graciosamente despejada ahora y una boba sonrisa apestosa de alcohol se dibujó en su rostro mientras el ardor del vino de fuego abrazaba su garganta. De seguro se bebió de una sentada la mitad de la botija, pero no importaba. Compraría más mañana.
Eso era en lo que gastaba casi todos sus escasos ingresos con su negocio. Licor, licor para matar a su cerebro.
Se arrodilló, más confuso que nunca. Llevaba así tantos meses, sin saber quien era en realidad pero con toneladas de recuerdos azotando su mente. Todos provenientes del imperio corrupto de magos, pero ninguno, o pocos, de su vida anterior a su captura en las entrañas de la “Necrópolis” y el coliseo de gladiadores.
Dio un sorbo más a su botija y la cerró y la guardó de nuevo.
Tambaleándose (esta vez por borracho) caminó hacia su cuarto. Al abrir la puerta que llevaba a su habitación lo golpeó en el rostro el tufo de sus sábanas sudadas e inmundas, y un pensamiento le llegó.
“Tal vez…” pensó “tal vez todo fue un sueño.”
“Eso quisieras”
Miró desesperado hacia su fragua, que seguía con llamas que se rehusaban a morir y brillaban con un resplandor anaranjado falleciente. Miró luego al techo, donde estaban los soportes del techo de su herrería y descubrió un clan de murciélagos que acababan de mudarse, y uno que otro volaban devorando las pollillas y mosquitos que desde hacia años copulaban en el abandonado edificio.
Había una explicación para todo en su sueño, incluso el “inhumano” hedor. Auque… “¿Dónde está el perro?”
Retrocedió, algo más sobrio por la adrenalina y caminó por su desierto negocio. No había nada, y luego lo vio.
Una figura de varios kilos, tal vez llegaba a los cien. Su pelaje (incluso en la oscuridad) brillaba con un resplandor argento (¿La doncella de plata?). Tenía cuatro patas y estaba acostada con el hocico en la tierra. Movió el rabo de un lado otro cuando sus ojos azules refulgentes de resplandor sobrenatural miraron a los ojos verdes e hinchados con sangre de Imashen.
-Yergali… –Fue lo único que pudo articular acercándose y rogando que no fuese una visión de su ebriedad.
El gran lobo se levantó, al parecer lo vigilaba desde hacía horas y esperaba que Imashen notara su presencia protectora. Era gigantesco, parado en dos patas alcanzaba a joven a su rostro.
Le lamió el rostro pero luego retrocedió estornudando.
-¿Huelo mal no es así? –dijo mientras volvía a su cama.
Si un viejo amigo pensaba que tal vez se veía demasiado desdichado, pues entonces se bañaría… pero mañana en la mañana.
Odio la gente que cae en mi página
Marzo 22, 2008
Ya que estos llegan (en su mayoría) buscando las vainas más estúpidas en el buscador.
El otro día me mandaron el link más “caliente” del momento…
Marzo 20, 2008
Y es que cuando me lo pasaron no pude más que sentir un shock de adrenalina y captar como una sonrisa al muy estilo el “guasón” se me dibujaba en el rostro de oreja a oreja.
La impresión fue tal que estoy casi seguro que el mundo dejó de moverse por un momento, un segundo… Y es que sin más preámbulo se los mando, pero antes debo decir algo:
Ya ven porque hay que eliminarle los uniformes a las chicas, ya que no puedo creer como semejante cuerpecito pasó desaparsivido por mis habilidosos ojos… pero en fin.
LINK DE DESCARGA DE FOTOS DE EVANNA LYNCH(LUNALOVEGOOD) DESNUDA!
¿Siguen allí? Buenopara finalizar quisiera dar unsas conclusiones propias:
1) Creo que los paparazzi son idiotas, y si esta chica quiere posar desnuda, a pesar de ser famosa por una película basada en un libro popular en todo el mundo, es su elección y nadie más.
2) Me puse a reflexionar como la fama conspira contra tí, si bien es algo genial es increíble como alguien se puede volver loco por una chica normal, pero claro que pensandolo bien este es mi tipo de chica, no tetonas implantadas con vaginas que escurren esperma.
3) Creo que recordando bien me puse a seguir este elenco de “chicos” (de seguro son más viejos que yo) y me recordé del video en que Daniel Radcliffe se besa con un tipo, Aquí en VIDEOSUPERGAY y también en las noticias amarillistas que rodearon a Emma Watson por ser “alcohólica”… si claro porque ninguno de nosotros bebe. Me parece supergay (más que el video anterior) como la gente le encanta en meterse en la vida de simples actores (porque sencillamente son eso, son famosos por saber actuar, no por curar el cancer, borrar el hambre del quintomundo ni arrancar la cabeza de un robot de un solo movimiento).
4) Lo vuelvo a repetir, nunca imaginé que una chica así tuviera semejante cuerpo.
5) Este artículo servirá para que mi página aparezca más fácil en los buscadores ;D
Coño seamos gente seria… hay cosas que ni hasta el escualido más acérrimo ni el chavista más fanático pensaría…
Bueno a decir verdad, sí, pero oigan nosotros somos jóvenes.
Jóvenes, y no tenemos que caer en las ridiculeces del pasado. Somos la nueva generación, la que romperá cadenas, no se estrangulará más en ellas.
Y es que creer en idioteces como esta, es estar bien mal:
http://apps.facebook.com/causes/causes/show/49660?m=4534179&recruiter_id=14094831
No voy a decir nada, espero que sean lo suficientemente inteligentes para no caer en la trampa, aún yo haciéndoles publicidad gratuita… pero por favor, se los ruego no caigan en redes que no les incumben, cojan su mp4, salgan con sus amigos y platiquen, no se unan a terrores como ese.
Quedé horrorizado e insultado… me ofendí tanto con saber de su existencia y de como utilizan una inocente página para sus fines.
Se murió un niño imitando a “Naruto”
Marzo 16, 2008
http://www.youtube.com/watch?v=7dXcIZFPpow&feature=related
Y te recuerda al que se murió tratando de volar, y no sé cuales otros más… Ah decir verdad lo más gracioso de todo eran los comentarios del video, donde los fanes decían cosas como que, quieren culpar a la serie. Otra gafada más era como se enojaban cuando cometían errores en la descripción de la serie… claro mamaguevos, un grupo de reporteros de x generación va a saber a ciencia cierta la trama de una comiquita…
Hay todo tipo de gente en este mundo…
Y es que no se cual es el culto tan grande que muchos tienen a estos dos sacos de carne, huesos y cabellos.
¿Qué tienen estos dos que hacen que un montón de adolecentes desquiciados se masturben como locos y escupan un montón de elogios de tal jalabolundería como si las personas, en el título mencionadas, estuviesen presentes en la habitación ofreciéndoles que les dejarían chupar la pija si se le adula de forma descarada?
Pero no me malinterpreten, no digo que sean malos actores y directores, pero hey… hasta ahí. No adoren a los tipos como si fuesen el mesías del siglo veintiuno. Cosa extraña, ya que muchas de sus películas presentan una temática oscura (ni tan oscura por cierto, pienso que el cuento de Humpty Dumpty es más gótico que los trabajos de estos dos)
Otra cosa curiosa es la cantidad de películas que hacen juntos…. casi me recuerda a Quentin Tarantino y Uma Thurman y su supuesto noviazgo por hace más de un par de películas juntos. Claro pero cuando es de estos dos no hay discriminación sexual, ni nada de eso… no. Pero no dudan en meter rumores de que Uma se prostituía por papeles (especulación, no soy farandulero) ni que ellos tenían un romance.
Ok, pero ahora lo voy a hacer yo:
¡EXTRA, EXTRA! Tim Burton y Johnny Depp tienen un romance homosexual, peor aún porque Burton es un VIEJO.
Ok, no se siente tan bien, ¿verdad?
De todas formas me puedo atrever a decir que existen mejores actores y directores de esos dos, con formas muchísimo más creativas de ver la vida.
Todo esto viene a el protagonismo en periódicos de esos dos ahorita… Casi igual al caso Spears donde la muy perra sale en el periódico casi que todos los días. Me atrevo incluso a pensar, que su nombre sale más, muchísimo más que el del propio Chávez y Uribe, por no hablar de Bush.
Pero hey, no digo que piratas del caribe sea mala, ni que las cochinadas de Burton tampoco. Solo digo que bájenle la emoción con esos dos.
Hola soy un Venezolano y me encanta la playa. Pero no me lo pienso dos veces antes de contaminarla.
Marzo 13, 2008
En verdad me asquea. Miro mi lista de contactos y cerca de más de la mitad son un montón de “playeros”.
“Oh, adoramos la playa”, “nos encanta la playa” y “vamos a la playa” Pero hey, no nos quita el sueño saber que dejamos nuestras jodidas botellas de cerveza y nuestras colillas de cigarro regadas por la arena. Ni tampoco nos atormenta el hecho de dejar nuestra bolsa de doritos, Lays y platanitos en el mar.
Andamos en nuestro yate privado y arrojamos nuestras “lights” para que emborrachen a los peces, para luego quejarnos de la sanidad y limpieza del medio ambiente, insultar a estados unidos por derramar desechos tóxicos y tirar la carta soy “hippie”, y “reagee” (o como se escriba esa mierda) mientras llevas tu bandera de “Greenpeace (otros imbéciles).
No seamos tan hipócritas, esas actitud se ve reflejada en nuestro alrededor ya mucho. Son unos hipócritas de mierda.
Ojalá se atoren el cuello con esas cosas de las latas y se mueran, ya que gente como ustedes no sirven para nada. Tal vez perdamos a tres tercios de la población, o más, pero estoy seguro que los que quedarán valdrán mil veces lo que se perdió.
Hagamos algo, no se mueran. Pongan el ejemplo y veamos si solucionamos este problema de una vez…
Y la próxima vez veamos si tenemos las agallas de quejarnos de nuevo, cuando (y sí, sé lo muy cliché que suena) si ponemos nuestra parte mejoramos mucho la balanza. Si yo fuse presidente tales actos serían penados por la ley y castigados más severamente que cualquier abuso infantil o cualquier homicidio. Contaminar nuestro medio ambiente es un problema de autoestima y respeto por nuestra tierra.
De muestran una actitud tan estúpida y autodestructiva que me sorprende que no se estén cortando las venas en este momento, porque esa sería la traducción metafórica del automutilamiento que están haciéndose en este momento cuando ensucian una cosa que dicen “amar”.
El castigo que impondría sería la muerte, sin excusas. Pondría vigilantes playeros (super pagados, con pensión altísima y seguro médico) armados con revólveres de 50 cm, y quienes tendrán permiso de disparar sin preguntar al ver cualquier acto contaminatorio de cualquier índole.
Si van a ensuciar, háganlo de vacaciones en otro país…. eso si lo apruevo ;D
La vida es una perra… pero imagino que ya lo sabrán a esta hora (si no entonces son unos crédulos maricones comemierda) Sin embargo es una de esas zorras sexys. Que aunque a veces te pueden dar una apuñalada en la espalda, también puede mostrarte una sonrisa sincera y darte un beso en la mejilla.
Tal cosa me ha ido sucediendo últimamente, he visto facetas de la vida que creí inexistentes o como mínimo solo presentes en un elaborado guión gana oscares. Pero lo poco probable no le quita lo real.
He tenido una amistad con una chica argentina, la conozco desde creo hace dos años… pero ya se donde van tus juicios, y no. No me enamoré de ella, no me la quise ligar y no, no me la quiero coger. Claro que si ella me viene algún día con las piernas abiertas con los tobillos en sus orejas no diré que no… duh.
Al principio fue extraño… ¿quién lo pensaría? La diferencia de edad era bastante, pero siendo yo un tipo tan culto, inteligente y bromista, hizo que pudiera estar a la par con alguien con más años en este mundo. Claro que al principio no fue así, porque uno puede ser todo lo culto e inteligente, pero la madurez no está cogida de manos con estas facultades. La madurez llega, llega sin buscarse. Aparece un día cuando tu cerebro a vivido una experiencia que pone toda tu vida en perspectiva.
No fue una experiencia de muerte, todo lo contrario. Conocí a una super-chica, estoy seguro de ello y mientras más experimenté esta nueva sensación, más profunda se vuelve mi percepción de las cosas y mi empatía.
Seguro, fue divertido ser una manzana podrida. Pero llegué a mi perfección intelectual a los 18, y no lo cambio por nada, nada en este mundo.
Mi relación con mi amiga argentina dio a niveles insospechados. Niveles de intimidad que nunca hubiese logrado obtener con mi antiguo yo.
Y aunque sigo perdidamente enamorado de esta chiruzita que no me corresponde, mi amiga ha sido un apoyo para poder canalizar toda esta gama de percepciones. Y me alegra decir que yo he sido un punto de apoyo para ella también.
Y es así, porque a pesar de no ser correspondido por una carajita que rockeó mi mundo, me siento bien. Muy, muy bien.
Tan bien que les apuesto que si viene un desconocido y me pregunta: “¿robamos un banco?”. Yo le responderé que sí, que más da la vida es corta.
Claro que no se esperen mucho este tipo de artículos ¿eh? Se que esto no es lo que vende, pero de todas formas es MÍ blog y hago lo que se me plazca… bueno no es mío pero en fin…
Además no creo que mis esperanzas con la chiruza sean malas después de todo.
Pronto vuelvo.
Marzo 5, 2008
Pronto Vuelvo…
Acerca de por qué la gente termina jodida.
Enero 30, 2008
Estoy harto, ya se olvidó el asunto y todos tranquilos.
Cuando uno tiene un enemigo debe recordar algo: Nunca, y lo repito. NUNCA. Se debe bajar la guardia. No se le muestra misericordia, no se detiene las estocadas ni se le subestima… solo por una razón: El no te mostrará la misma piedad.
Así que no joda, me causa arrechera que este maldito hijo de puta que es el Director/Profesor/Dueño/Jardinero /Plomero/Cantinero/Superman (cosa que no puede según el ministerio) se salga con la suya.
¿Por qué coño el ministerio nos dio tantas esperanzas de que un villano tendría su merecido, para luego el único cambio sea que hayan profesores de nuevo?
Me da furia, furia indescriptible… No me es suficiente… quiero verle humillado, derrotado, acabado. No quiero que se joda el colegio porque me joderé yo, pero quiero no verlo ni como profesor ni dueño…
He bajado el perfíl, pero cuando termine el año lo humillaré en el acto de graduación, ténganlo por seguro.
Al final veremos quién rie más… no tuvo precio verlo asustado, rojo y nervioso cuando nos visitó el ministerio, pero el piensa que se salvó. Bueno, si los métodos convencionales no sirven, pues entonces recurramos a medidas más drásticas.
No me vengaré con golpes ni vandalismo, eso es de maricas. Lo humillaré donde le duela, y como le he atacado en el pasado: Con el poder de la palabra; que en estas situaciones es más que el de la espada.
Oh…. pagará. Lo pagará bien caro, ni siquiera el infierno le tiene esto preparado.
Mi Libro versión 2.0 (actualizado y mejorado)
Enero 29, 2008
Aquí les traigo mi regreso, y con ello la revisión de mi proyecto más ambicioso. Sí, hablo de mi libro una obra de épica fantasía especulativa que hará que Harry Potter haga maletas, que Aragorn hijo de Arathorn se le melle la espada, que Drizzt Do´Urden se quede pendejo y que Elric de Melnibone regrese a su puta isla.
Me alegra anunciar que pasé un etapa que me tenía atrapado y preocupado, pero que ahora (aunque será más difícil escribir, pero no por ello menos gratificante, incluso más aún) la he superado y reinventado.
Sin más prámbulo: El Azote de los Infieles I, El origen del Dragón Caído.
(Nota: Nótese que sigue siendo un borrador, así que por favor cualquier fallo, yo admito que no soy perfecto, me lo hagan saber.)
Prólogo: El Misterioso Extranjero.
Para los pocos transeúntes o para los muchos mirones en las ventanas oscuras, esta figura habría sido algo por cual preocuparse. No era alta, no. Era más baja por una cabeza que la estatura típica de los hombres de la aldea. También menos ancho… sin embargo lo rodeaba un aura incierta. Una carga sobre sus hombros, una de las que no se ven y de las peores.
Una emocional…
Había una oscuridad penetrante, era bien avanzada la noche y el cielo estaba nublado y listo para desatar su furia sobre el mundo de los vivos. Pero la oscuridad fue muriendo cuando se enfrentó a la luz de las antorchas de la pequeña aldea. El misterioso extranjero, la figura ya no tan sombría caminaba entonces sin inmutarse frente a los vientos violentos. Su capa llena de parches y de un color que parecía ser rojo sangre; “parecía”, ya que su color original era irreconocible por lo sucia y gastaba que estaba su maltrecha tela, la llevaba cubriendo parte de su pecho y rostro, junto a un sombrero de paja que velaba completamente sus ojos.
De su espalda yacía un mortal acero de gran tamaño, con la hoja mellada y oxidada, pero como dije antes, el peso de esta arma no era nada a la carga invisible que este personaje portaba. Aunque claro, la carga física no se quedaba tan atrás… un cazador astuto habría notado lo hondo de sus pisadas en el lodo.
¿Lodo? Ah sí, no les mencioné que la tormenta se desató poco antes que él llegara al pueblo. Pues bien, las pisadas eran hondas… muy hondas. Y es pues que sus botas eran de hierro y que su espalda mostraba una forma irregular bajo la capa… tal vez era su morral.
Con ese torrencial era bueno tener un sombrero y una capa cubriéndole la cara. El misterioso extranjero miró a los lados, luego levantó la vista y le dio una ojeada al ambiente a su alrededor.
-Debe de estar por aquí –dijo con su seca voz de acento incivilizado.
Y es que después de dos segundos más de búsqueda lo encontró. La taberna “El Basilisco Bien-Muerto” yacía a unos escasos metros de distancia. A otra decena de pasos con esas pesadas botas, con esa carga maldita…
Sin dudarlo, sin siquiera pensarlo, el hombre se acercó cada vez más a ella. El torrencial hizo que las rodillas protegidas por hierro se empaparan de lodo, pero eso no le inmutó… no, pues, ¿cómo podría importarle un poco de lodo después de todo lo que había vivido en los últimos meses?
La puerta se abrió de par en par luego que la patada con greba la golpease, quedando agrietada. No le importaba lo que le dijeran, ese lado oscuro dentro de él estaba desesperado por buscar pelea. Los parroquianos, muchos gente simplona que se retiraba a un merecido descanso nocturno, lo miraron. Su oscura silueta al borde en el marco se tornó más impactante cuando un relámpago cruzó el cielo, y la luz y la oscuridad colorearon macabramente la visión ante los simples borrachines. Sin mencionar la gran espada a su espalda, amenazando silenciosamente, como un juez al que no se debe molestar. Un juez que decide si vives o mueres, sí ganas o pierdes.
Sus pesadas grebas tronaban contra la madera ennegrecida, engendrando temor entre los hombres y meseras. Caminó entre las mesas, dejando huellas de lodo por donde pasaba y apartando las partes del cuerpo que fuesen a rozar o tropezar con algún parroquiano o tabla. Pocos pasos después, llegó a la barra y se sentó pesadamente en la primera silla a la vista.
El tabernero se le acercó mientras limpiaba un vaso con su delantal mugriento.
-Eh tú, forastero –dijo. Estaban acostumbrados a los viajeros enigmáticos que cruzaban su pequeño pueblo en medio de la nada – ¿Qué quieres?
Pero no hubo respuesta, el extranjero estaba en un trance profundo. Con la mirada perdida contemplaba el delantal sucio del gordo y viejo tabernero. Las manos negruscas tocaron su capa y lo jalaron hacia delante, un segundo después; guiado por instinto asesino y primario, el viajero cogió al tabernero por el cuello con su mano izquierda, la cual apareció de la nada debajo de su capa, y luego de la derecha, que al igual que su hermana hizo una entrada inesperada, solo que la suya fue más brutal y escalofriante. Pues la mano derecha estaba envuelta en un guantelete negro con púas de oro, una rodela agrietada y una daga oxidada amarrada con ligas de cuero. La punta de la sádica arma estaba a centímetros del ojo del hombre, mientras que dos luciérnagas azules se formaron en los ojos del misterioso extranjero.
Las llamas celestes bailaban hipnotizadoramente Por debajo de la sombra del sombrero, alumbrando un poco el rostro del forastero, pero sin ser suficiente para el tabernero.
-¡Tranquilo, tranquilo! –después de estas palabras las llamas comenzaron a menguar lentamente… el agarre de la mano izquierda se soltó y la punta de la daga se alejó.
-Tráigame… -dijo lentamente el ser, tratando de ocultar lo más posible su extraño acento –Tráigame una jarra… de su licor más barato.
Todo volvió a la normalidad tan rápidamente como empezó, y el tabernero puso la jarra que limpiaba en la mesa, pero como que se lo pensó mejor y sacó de por debajo de la barra una más limpia y puso cerveza en el envase.
El misterioso extranjero miraba su bebida, con ojos perdidos de nuevo. Su memoria lo llevaba a los últimos meses. Al sufrimiento insoportable, haciendo que su corazón palpitase, que sus poros sudasen y que sus manos temblasen.
“¿Qué diablos soy?” fue la pregunta que tanto corrió por su mente como una gacela. Seguidas de otras tan sucesivamente que es un milagro que no haya gritado en medio de la taberna. Pero mientras más tomaba las voces se callaban. Cinco jarras de cerveza y una sexta y media habían hecho su trabajo.
Al darse cuenta, habían pasado un par de horas. Su vista seguía perdida y no se sentía bien. Pero se sentía muchísimo más tranquilo, más despejado. Intentó levantarse, no se quedaría dormido en la barra, donde podría ser robado o asesinado. Lo malo de beber tanto para un aventurero es que no se podría defender en esos encuentros nocturnos. ¿Cuántos matadores de dragones habían conocido la muerte por una hojilla en la garganta mientras dormían?
Se tambaleó, y luego se tambaleó de nuevo. Pero la segunda vez no por causa del alcohol, sino por una mano que lo sostuvo del hombro, y luego otra que le volteó de golpe.
-Tú no vas a ningún lado hijo de puta… -dijo un hombre de un aspecto salvaje, como si hubiese vivido una temporada en los caminos.
Súbitamente la mano de otro hombre lo golpeó con un gancho derecho en el rostro, y el forastero volvió a perder el equilibrio. Luego un tercer atacante lo castigó varias veces en el estómago, sacándole el aire y luego dándole por último un rodillazo que hizo al extranjero caer de rodillas.
-Ugh… –exclamó sobándose la mano –Creo que lleva una cota de malla debajo de la capa.
-Sí… así me gusta maldito. Cae de rodillas como la maldita basura que eres –dijo uno.
-Te pudimos haber apuñalado mientras dormías… pero te querían vivo bárbaro maricón –dijo el otro.
De nuevo el tercero lo castigó pateando al bárbaro, pero este no se inmutó.
El bárbaro levantó la vista. Los tres hombres tenían mala pinta, todos con el cabello sucio y más o menos largo, con barbas de unos cuantos días y con puñales y espadas en el cinto y botas.
El extranjero los conocía bien, sin embargo no sabían que armas el portaba. De la nada volvió a aparecer el guantelete armado y golpeó la rodilla del matón frente a él. La daga y las púas de su guante penetraron la rodilla del malhechor. Inmediatamente después se levantó y arrolló al de la izquierda, y se alejó de sus perseguidores los suficientes pasos para poder desenfundar su mortal acero.
Sin embargo un hombre saltó a su espalda y lo cogió en un abrazo con el único propósito de no dejarlo desenfundar su arma. Se defendió golpeándole con su brazo izquierdo, el cual estaba completamente vendado con tiras de un aspecto ennegrecidas. Le rompió la nariz luego de que el alcohol lo dejó caer en cuenta de que era un hombre de la aldea, de aspecto muy diferente a los asesinos.
“Los deben de haber amenazado… es una trampa” se dijo.
-¡¿Qué esperan?! ¡Carajo atrápenlo! –dijo entre alaridos de dolor el líder.
Los aldeanos retrocedieron mientras se llevaban al hombre que atacó al forastero, pero luego los atacantes se acercaron peligrosamente con sus manos en posición de batalla. De nuevo el misterioso extranjero intentó sacar su arma, pero había reaccionado muy tarde por culpa de la bebida y no lo hizo con tiempo suficiente para poder parar con su arma el corte que hizo con su daga su enemigo más cercano, en la correa de su funda. La vaina se inclinó hacia un lado alejando la espada de su mano, luego una patada giratoria lo golpeó en el rostro. Lo hizo retroceder.
-¡Recuerden que lo quieren vivo! –volvió a gritar el tipo mientras se vendaba la rodilla.
Le dieron otro gancho mientras el se intentaba defender con sus antebrazos, pero sus contrincantes eran buenos en el combate cuerpo a cuerpo, y no solo eso ya que el alcohol volvía a traicionarle. Un alto precio solo para calmar las voces que le acosaban.
Recibió muchos golpes en su rostro antes de que pudiese defenderse de uno con su mano derecha, los nudillos del bandolero se quebraron cuando chocó contra el guantelete. Lo golpeó luego con su mano izquierda justo en la boca, para luego cogerle el cuello y dejarlo quieto para un codazo con su otro brazo que lo tumbó al suelo.
-¡Bah, al diablo con esto! ¡Luego matamos al mago, quiero a este cabrón muerto! –vociferó el compañero del matón derribado mientras que en sus manos se hacía presencia dos largas espadas.
Lo atacó con furia y esgrima notable. El forastero retrocedió pero tropezó cuando el hombre que derribó hacía segundos le metió el pie. Cayó hacia atrás mientras el tipo que sostenía las espadas saltaba hacia él. Rápidamente cogió una silla que yacía tirada desde que los parroquianos escaparon, y la interpuso entre él y su ahora fallido asesino. Lo sostuvo por unos tres segundos antes de usar toda su fuerza para empujarlo. El bandolero retrocedió unos metros y cayó detrás de la barra al tropezar con esta.
Su próximo enemigo cargó hacia él con sus dos sendos machetes en cada mano, pero respondió esta vez arrancando su espadón de la correa que sostenía la funda y golpeando con la espada enfundada como si fuese un palo la cara del hombre.
Recuperando el control nuevamente puso por fin su hierro en alto.
-¡A la mierda con la recompensa! ¡Matémoslo! –dijo el hombre de los machetes con la cara repleta de sangre.
-¡No! –gritó el líder.
Las espadas comenzaron la danza letal. El sonido del metal contra metal inundó la taberna. El extranjero era un amo de la espada, o por lo menos muy pronto sería uno. Su contrincante era un vociferador, un gritón que movía sus espadas de lado a lado; peor aún, con los nudillos de una mano rotos y la cara empapada de sangre. Sin embargo, poco después de que empezó, el que estaba detrás de la barra se levantó y acudió a la ayuda de su hermano en armas, junto con una rodilla más o menos vendada se unía también el líder.
-Estás rodeado perro Alhaní…
El Alhaní miró a los dos lados. Pronto con un manotazo apartó varias mesas mientras que sus tal vez futuro asesinos se acercaban con las espadas en posición.
El momento era perfecto. El corazón latía con fuerza, pero más que todo por la ansiedad. El éxtasis del combate. Atacaron dos, los que estaban sanos con sus bravucones ataques. Los cuatro filos cargaron, cada uno a cada lado. Pero el Alhaní dio un paso al frente y dio un poderoso golpe con su espada que barrió con el de la derecha de tal manera que tuvo que bloquearlo con sus dos sables. Luego el hombre de las dos espadas rectas aprovechó la oportunidad, sin embargo se encontró una espada bloqueada por el guantelete armado, y la otra sin hacer corte alguno en el vientre del bárbaro. La capa se rasgó y la cota de malla negruzca apareció en escena.
Dio un molinete con su brazo armado y logró desequilibrar a su enemigo, luego lo cogió de muñeca y lo arrojó hacia él, justo a tiempo ya que a la vez había separado su espada de la parada doble de su otro enemigo y la preparó para atravesar el estómago.
Frrssshshss fue el sonido obtenido, cuando el espadón atravesó la carne, destrozó la vértebra y salió por el otro lado del cuerpo. El desdichado vomitó sangre mientras que era arrojado a un lado. La espada empapada de sangre buscó a otro enemigo y logró esta vez a atravesar la defensa del otro hombre. Haciendo que la punta de la espada se insertara profundamente en su hombro.
Pero los gritos de dolor no le importaban, estaba en un frenesí callado pero no menos extasiado que los otros. Pronto volvió a la realidad cuando una daga voladora atravesó su hombro izquierdo.
-Que mal… fallé. –Dijo el último sobreviviente mientras se acercaba con su espada y otra daga en sus manos –pero no te preocupes perro Alhaní…no volverá a pasar.
La danza de espadas empezó de nuevo, pero esta era una más hermosa, más grácil que la anterior. Más mortal, si cabe…
La punta del estoque rozó el cuello envuelto por la capa del extranjero, la daga buscó hundirse en su costado pero fue detenida por el guantelete justo a tiempo. Sin embargo, no había espacio para usar su gran espada y empujó al hombre hacia delante arrollando a su contrincante y obligándole a retroceder y a soltarse del agarre. Se movía bien para tener la pierna herida. La adrenalina suele causar eso…
Había perdido la daga, justo antes de que un poderoso barrido con la mortal espada del Alhaní hiciese su estoque volar hasta el otro extremo de la pocilga.
-¿No es aquí cuando me dices que puedo rendirme? –dijo el canalla mientras que sus ojos inspeccionaban en busca de cualquier arma y daba prudentes pasos hacia atrás.
-No se cuales sean vuestras costumbres –respondió sin tratar de esconder su acento ya –pero de donde vengo, un insulto como este se paga con la… ¡MUERTE!
El bárbaro Alhaní cargó en furia y lanzó un poderoso corte vertical, falló pero el suelo de madera quedó destrozado.
El asesino lo había esquivado rodando hacia un lado, luego rápido como el propio relámpago sacó una daga de su bota y la arrojó. Falló, el guantelete la capturó en el aire. Sin embargo le generó la distracción necesaria para recoger las dos espadas de sus compañeros.
Pese esto, la estocada que esperaba no vino, sino que una botella voladora chocó contra su rostro y cayó al suelo.
El misterioso extranjero guardó su espada en su funda… se limpió entonces las botas con la ropa de uno de sus enemigos. El vociferador sorprendentemente estaba vivo… aunque no por mucho ya que una greba se cernió sobre su cráneo. Ahora su ropa estaba manchada con sangre de su cabeza.
Dio un par de pasos y llegó a la puerta. De pronto sintió un tirón de su capa de viaje y el ruido del choque de metal contra metal.
La daga estaba contra su espalda, pero no había sangre. La capa había sido rasgada y se cortó mientras el brazo que intentó apuñalarlo caía de nuevo. La rasgada capa actuó entonces como un telón de teatro, revelando por fin la misteriosa forma detrás de ella. El resplandor de las velas se reflejó en el escudo de hierro que el extranjero llevaba siempre en su espalda.
-Creí que era un morral… -dijo el asesino.
-Así como todos… quería primero que te dieras cuenta por ti mismo que soy invencible antes de… antes de matarte.
El extranjero lo levantó y lo golpeó contra la pared. Dejó entonces que el fallido asesino viera sus ojos mientras lo golpeaba repetidamente en el vientre con su puño derecho, haciéndole trizas los órganos.
El tipo calló, y el extranjero se giró para observar su obra.
“¡En guardia!” gritó la voz en su mente.
La explosión lo sorprendió y cayó varios metros, entre las mesas desbocadas.
-Imashen, Dragón Caído… perro Alhaní por fin te encuentro –dijo el hombre de los ojos poderosos.
El mago caminó entre los escombros y las llamas, mientras su túnica ondeaba de la misma manera que el fuego. Una joya entre la costura, una túnica escarlata con negro y oro entre sus adornos. Las llamas lamían las puntas pero no ardían. Su rostro fue iluminado mientras entraba, dejando ver una cara anciana, sin barba, sin cejas, y con maquillaje alrededor de los ojos, y tatuajes rúnicos por toda la piel. Sus ojos eran amarillos y transmitían poder por donde se viese.
Imashen se levantaba pesadamente de las mesas desbocadas y se alejaba de las pequeñas pero crecientes lenguas de fuego que las devoraban.
El calor era sofocante, y pelear contra el hombre de los ojos poderosos requeriría todo el aire que pusiese obtener. Arrojó el sombrero a un lado y luego se quitó la capa, revelando por fin su rostro al Basilisco Bien-Muerto.
Su cabello era largo y negro y tenía un montón de nudos y grasa, sus ojos eran verdes grisáceos, sin embargo estos no eran los rasgos característicos de su rostro, ya que tenía la cara tatuada con runas negras alrededor de los ojos y a través de los pómulos hasta su cuello.
Respiraba ahora con dificultad, pero no tan solo por la adrenalina del combate anterior y de haber sido impactado por una explosión que derribó toda la pared del Basilisco. No, su miedo era más profundo que eso, más profundo que instintos de supervivencia, de los que nos agobian en momentos de peligro. Su miedo latía por el pavor de ser atrapado de nuevo, de volver a los horrores de la celda, de los experimentos y las torturas… del combate en el coliseo, pero claro también se le añadía su sed de magia.
Tantos meses sin probarla, y ahí se le paraba en frente una gran fuente de poder mágico… una gran cantidad de luciérnagas. Solo tenía que vencerlo y toda esa magia sería suya.
La risa demencial tronó entre las llamas.
-¿En verdad creías que yendo al oeste escaparías de la ira del inmortal? –preguntó más para sí. Se detuvo y apoyó en el bastón por un momento –Déjame recobrar el aire… es que es increíblemente gracioso de veras… Tu… un perro Alhaní creyendo poder escapar y ocultarse de los poderes a los que sirvo.
-No me oculto… solo… tan solo gano terreno –respondió Imashen mientras se posaba en su oxidada espada. La sed de magia secó su boca, no salivaba y comenzó a sudar un líquido frío y glacial. Lo sentía, sentía la extraña sensación de vértigo y como su columna vertebral se ponía rígida… Luego comenzó a ver de manera inusual, y no borroso, no. Ahora veía las motas azules, las luciérnagas… los espectros de magia danzando. Las podía ver dentro de su enemigo mortal, circulando sus venas, acumulándose en su privilegiada (pero aún así malvada) mente. Proyectándose en sus ojos amarillos, del pacto con el demonio que seguro cometió hace tiempo. Se acumulaban también en los dedos… y la túnica que no ardía con las llamas las sudaba constantemente.
En ese momento extendió su brazo izquierdo, el brazo vendado con esa tela inmunda. Y lo acercó a su mano derecha que lo apoyaba en la espada, arrancó entonces las vendas y dejó desnudo su antebrazo. Los tatuajes negros recorrían su dedo corazón y dibujaban una extraña runa en su mano que seguía hasta la muñeca:
El tatuaje seguía y seguía subiendo por su antebrazo… sus ojos comenzaron a emitir sus luciérnagas propias de nuevo. Explotaron en fuego azul celeste. Y pudo verlas con más claridad… las pudo ver recorriendo su tatuaje, aunque eran pocas.
Estaba sediento de magia, y ya fuese victoria y derrota eso dejaría de importan después de esta batalla.
-Dame… dame tus… ¡Dame tus luciérnagas! –gritó mientras de la nada todos sus músculos respondían en un unísono perfecto. Los de las piernas lograron que recorriera la distancia entre él y el hombre de los ojos poderosos a una velocidad escalofriante incluso con esa pesada armadura.
El mago se acobardó por un leve instante, mientras veía el fuego azul, las luciérnagas en los ojos de su creación, de su experimento. Veía como los ojos emitían violencia de la más salvaje. También veía la espada levantada y dispuesta a rebanarlo por la mitad, pero sin embargo algo ocurrió… como normalmente pasaba.
La figura de negro saltó entre la multitud de fuera observando como El Basilisco ardía. Era una macabra sátira de obra de teatro, la pared derrumbada y el comedor de la taberna eran el set de la obra y el Misterioso Extranjero era el bizarro profeta venido de las profundidades del Infierno y el hombre de los ojos poderosos su mortal enemigo. No era dios, sino otro mal dispuesto a acabar con el Diablo. Dos demonios en una contienda mortal. Pero justo cuando parecía que el Diablo ganaría, la figura de negro se interpuso.
Arremetió mientras el bárbaro cargaba, derribándolo y tumbándolo unos cinco metros de distancia, haciendo que se golpease contra la pared. La risa de un chico carcajeó.
Era el Aprendiz, el tercer actor en este ridículo acto de cuentas pasadas y venganzas pendientes.
Su túnica no era tan glamorosa como la de su maestro, pero al menos estaba en mejor estado que la de la delgada figura en la sotana de negro.
-Roselah… no de nuevo… no puedo… no puedo matarte de nuevo… -las llamas comenzaron a rozar sus botas y a calentar el hierro. Mientras que la figura encapuchada, su Roselah se erguía ante él. Proyectando su sombra.
De la punta de sus mangas estaban largos y putrefactos dedos, huesudos con la carne pegada al hueso y haciendo que pareciesen garras. Debajo la sotana las llamas iluminaron su rostro, pero no tenía rostro. Llevaba una máscara de metal, la de una doncella de hierro pero sin mentón… en su lugar una barbilla huesuda y con dientes afilados y babeantes, venenosos y putrefactos. Su cuerpo era delgado, más allá de lo natural.
El chico rió de nuevo… era calvo como su maestro, solo que sin tatuarse.
-Mátalo…
Antes del que maestro pusiese protestar, la caricatura de Roselah atacó a Imashen abalanzándose sobre él con sus garras dispuestas para matar. No había tiempo para coger su espada, solo había tiempo para poder interponer sus brazos entre boca babeante y su cuello. Le cogió las muñecas a Roselah y comenzó a hacer fuerza contra ella. Siempre fue más fuerte que ella en las vencidas. Él portaba la gran espada de hierro, y Roselah llevaba el arco y lo utilizaba con gran precisión, Luchlach las dos hachas de acero y Ebreré las dos dagas.
Había otros claro, pero sus rostros y nombres poco a poco se borraban en su memoria. ¿Cuánto tiempo pasaría para que olvidase a su amor Roselah, el hermano de ella Ebreré y a su capitán Luchlach? No podía decirlo, la doncella de plata siempre parecía tener más importancia en sus pensamientos que los demás. Y si agregabas los recuerdos del laboratorio oscuro, la celda y la arena… pues…
Volvió en sí, al instante y escuchó la voz: “Déjate ya de las estupideces, esa perra ya no es Roselah, es tan solo una burla de su persona… una caricatura. Mátala. Aplástala… ¡DESTRÚYELA!”
Su cara estaba empapada de saliva, y volvió en sí. Las manos apretaron involuntariamente, pero lo hicieron con fuerza rompehuesos. Y así lo hicieron, quebrando las muñecas del muerto viviente y luego haciendo fuerza para empujarla. Pudo entonces moverla hacia un lado y patearla hacia las llamas. Se paró rápidamente y miró desafiante a los dos magos. Pero solo por un instante, ya que Roselah se levantó como cuando hacen los lobos luego de patearlos. Lo arroyó de nuevo, pero esta vez no lo tomó por sorpresa o con los pies en carga sedienta.
Con su armadura y grebas de hierro y el escudo de acero en su espalda era muchísimo más pesado que el cadáver de su amiga. Pudo sostenerla y golpearla brutalmente con su mano derecha y derrumbarla. El sonido del metal contra metal ocurrió cuando golpeo la máscara ardiente.
Se arrepintió… no quería verle el rostro.
La sola visión hizo que le diesen ganas de vomitar… la sola burla de un rostro una vez tan hermoso lo hizo encabronarse más allá de lo impensable. Un insulto, una bofetada a la diosa en sus perfectos pómulos.
-¡Malditos, los mataré a todos!
-¡Acaba con él de una vez! –dijo el aprendiz con los ojos desorbitados. Nunca había presenciado a alguien pelear así contra un muerto viviente.
Había una mesa en pie y el cadáver levantó sus brazos y luego hizo que las muñecas se estrellasen con la madera, las manos se desprendieron y quedaron estacas irregulares de hueso en sus muñecas.
El Alhaní miró a todas las direcciones, buscando posibles armas. Su espada yacía a unos cuantos metros, y no le alcanzaba el tiempo.
Rosalah atacó con sus estacabrazos con un frenesí no-natural pero fueron detenidos con dos espadas largas que salieron de las fundas del cinturón de Imashen. La danza de hueso y hierro empezó, la tercera danza en esa noche… y la última.
Los muertos vivientes no eran nada contra la pericia salvaje del Alhaní y pronto… con gran pesar Imashen hizo añicos al cadáver de su primera mujer. Un corte en el cuello, otro en un brazo, uno en el hombro y por último una patada que la hizo retroceder, luego arrojó una espada y se la clavó en un seno marchito dejándola atascada en la pared. Finalmente cargó hacia ella y le insertó la segunda espada en su vientre… sería la última vez que la penetrase.
La muerta no podía salir, pero seguía retorciéndose ahí donde estaba.
Los magos seguían ahí, observando.
-Dioses de la Guerra les invoco. Mi espada está a mi lado, busco una vida de honor, libre de todo falso orgullo. Quebraré el látigo con un poderoso y firme saludo. Cobíjenme con la muerte, si es que logro fallar.
Pero los magos rieron, burlándose de sus ritos e iniciaron los propios.
Unas cuantas palabras inteligibles y de las manos del aprendiz salieron chispas.
Pero los reflejos salvajes fueron más rápidos que los novicios relámpagos del aprendiz, e Imashen, el Misterioso Extranjero logró esquivarlos lanzándose hacia un lado, luego saltó detrás de la barra mientras las decenas de botellas de licor explotaban al ser impactadas.
“No te escondas, ¿escaparás de la magia cuando ella es tu arma?” La voz comenzaba a ponerse realmente fastidiosa. “¡Luchad!” Pero podía tener razón. Hace meses la magia cruzaba por él como un filtro de agua, no le dañaba y le revitalizaba.
¿Ocurriría lo mismo luego de tantos meses sin probarla?
-No se hace así, tienes que preparar el conjuro para que sigua el metal de las armaduras… observa… -La situación también era una insana parodia de un padre y un hijo cazando, sin embargo el misterioso extranjero no se perturbó por estas ironías (aunque siempre fue su sentido de humor favorito) y se levantó de golpe con los brazos extendidos y los músculos tensados.
Todo pasó en un instante, el hechizo del mago fue conjurado y el relámpago blanco atravesó la sala en un segundo. Imashen no tuvo tiempo para dudar si podría absorber el conjuro de un experto, o incluso si tenía el poder de hacerlo después de tanto tiempo.
Sin embargo lo hizo, se puso frente al destino y se las jugó todas, mientras que la voz (ahora mucho más retumbante) susurraba y reía a carcajadas con esas vocales de otro mundo.
Las luciérnagas fueron absorbidas por los tatuajes, sus ojos emitieron su fuego azul con un resplandor más fuerte mientras que los músculos cansados se reponían instantáneamente. Era como bañarse en luz bajo el césped después de una tormenta. El cuerpo se llenó de un calor extraño… bizarro. La magia y las luciérnagas recorrían todo su cuerpo conducidas por el misterioso tatuaje. Su pecho se expandió y tuvo que aferrarse las manos al pecho.
Luego de recorrerle el cuerpo, toda esa magia pugnaba por salir… extendió la mano y…
Lo último que vio el joven aprendiz fue un azabache blanco azulado que consumió su cuerpo. Ni siquiera su túnica que lo protegía contra las llamas sirvió de mucho. Las llamas lo abrazaron y las luciérnagas lo devoraron. Su cuerpo quedó idéntico al de Roselah, consumido completamente.
La respiración se volvió menos trabajosa después de que toda la magia salió de su cuerpo de nuevo… era extraño. Siempre por un momento se sentía bien cuando la dejaba libre, pero luego volvía a querer tener más en su interior.
Las luciérnagas de sus ojos poco a poco fueron muriendo, yacía apoyado de la barra sudando por todos sus poros.
No se pudo preparar para lo que venía.
De pronto su cuerpo se sintió más ligero después de más palabras inteligibles. Flotó unos centímetros y sus brazos fueron separados de la barra con fuerza invisible. Como si unos hilos lo manipularan. La extraña presión aplicaba más fuerza sobre él y lo arrojó hacia las pocas botellas intactas.
Ahí estaba el mago, con su mano en el aire y sus ojos dorados refulgando con poder.
-Ahora… no te crees tan listo de seguro –lo arrojó entonces contra la pared, lo levantó y lo azotó contra el techo, para luego hacerlo rodar por la barra y caer sobre varias mesas, todo esto siguiendo los movimientos con la mano del mago.
Luego lo trajo hacia él.
-De rodillas… -le ordenó.
Guiado por la fuerza alienígena, el cuerpo del misterioso extranjero se dobló y acomodó para ponerse de rodillas, pero esta vez hubo más resistencia.
-No…
-¿Cómo?
-¡No! -“¡No!” gritaron los dos al unísono.
La fuerza fue absorbida por los tatuajes y los ojos de Imashen volvieron a explotar en fuego.
El mago no tenía armas más que sus conjuros, pero parecían inútiles contra el Alhaní, sin embargo siguió lanzándolos. Uno y otro fueron absorbidos, mientras el misterioso extranjero avanzaba pesadamente. Sin embargo parecía haber un límite de magia que podía absorber porque el último relámpago lo golpeó en lleno y se estrelló contra la pared, las botellas y los escombros le cayeron encima y lo bañaron en licor y el vidrió le hizo varias cortadas superficiales en su rostro.
La sonrisa de incredulidad que se dibujó era la de un hombre desesperado y que creyó estar apunto de morir… avanzó lentamente mientras veía los destrozos causados en la taberna. Allí, detrás de la barra de seguro estaba el cadáver del Alhaní.
En efecto estaba tumbado y el mago lo pinchó con su báculo antes de estar seguro.
-Cumpliste tu único deseo, no ser capturado vivo… y por eso me quito el sombrero guerrero Alhaní –sacó entonces un viejo pergamino de su túnica – tal vez como muerto viviente todavía seas útil… más dócil también… ¡levántate mi bestia!
El corazón empezó a latir mientras musitaba la letanía del largo conjuro, extendió su mano y vio la máscara de pavor en el rostro del mago antes de que las llamas lo devorasen.
No tenía precio.
Luego con pesadumbre, se levantó. Cojeó por los huesos rotos que le causó la sacudida y vio a su amada todavía batiéndose en la pared. Cogió entonces su vieja capa del suelo, y la colocó sobre ella mientras su cadáver seguía retorciéndose y gimiendo. La baño en una botella intacta de vino Alhaní y buscó un trozo de madera y lo encendió en una de los tantas lagunas de fuego que yacían esparcidas.
El grito antinatural de dolor, de liberación y de agradecimiento nunca se le borraría de la mente. Hasta la tumba lo recordaría.
La lluvia caía afuera, y la tormenta empezaba a disiparse dejando al descubierto las dos lunas en el firmamento y los millares de estrellas.
Los aldeanos lo veían con miedo y pavor, sin saber en que pensar. Pero como sucedía con la mayoría de cosas a su alrededor a él no le importó.
Solo un pensamiento lo plagaba en ese instante…
Y es que era libre, todo había terminado. Sus perseguidores en los últimos meses estaban por fín muertos. Tanto los supervivientes de la aniquilada banda de secuestradores de nobles, hasta el mago que le escribió esos extraños tatuajes.
Era libre.
Miró hacia los aldeanos, y hacia los edificios.
Su nuevo hogar.
¡Si tuviese un dólar por cada vez que humilló al director tendría tres dólares!
La vida sigue su curso, el mundo gira y las galaxias se expanden. Aunque somos motitas de vida, granitos de arena en una playa interminable, tenemos nuestras historias… algunos destinados a la grandeza, otros no tanto, y los demás a cargar a los líderes sobre sus hombros.
No se por que escribo eso, pero quedó como un intro del carajo.
Soy un tipo audaz, que no le teme a nada y a nadie. Harrison Ford puede estar hablándome y lo trataré de igual manera que cualquier otra persona, Dios o incluso Satanás no tendrán un efecto diferente en mí que la cantinera, o el vecino.
Mucho menos el director de mi colegio.
Dicen que soy grosero, pero les diré algo: Aprovecharse de simples alumnos con sarcasmo e ironía es muchísimo más grosero que decir: “COÑOELAMADREMALDITOMAMAGUEVODELACONCHADETUPERRA”
Más aún decir la verdad. Y es que si me dicen cobarde atacaré con todo, te joderé hasta el punto de quiebre.
Si eres un director grosero con los demás, con los alumnos y profesores noobs (recién graduados) no esperen que te traten con reverencias y adulaciones… espera que te traten igual o peor. No puedes lanzar un golpe y luego esperar una caricia a cambio.
Menos aún de mi, te golpeare o joderé no diez, sino mil veces peor.
Todo este lío empezó con mi Némesis escolar… El Khauli no se que cosa. Un gordo de mierda, viejo con un aliento horripilante capaz de marchitar todo un campo de hortalizas, que no es nada más el fin del camino, el fracaso temido que está al giro equivocado de cada administrador de un negocio o un docente.
El Khauli es una carcasa sin vida, un ser al muy estilo Gollum atrapado en una rutina interminable, condenado a la miseria, pero no una miseria de pobreza. Una más horrible, una miseria existencial.
Solo la cobardía le impide terminar con este ciclo sin fin que no se romperá hasta que busque en su interior y se desprenda de todos sus problemas, o muchísimo más probable; la siempre amiga en tiempos de necesidad: La Muerte.
Condenado a una rutina sin fin, El Khauli ha buscado intentar llenar el vacío con lo que lo maldijo en primer lugar. Sed de dinero.
Sin embargo en esa obsesión se encontró adentrándose más por el camino oscuro. Su cuerpo se desfiguró más allá de lo humano. Se transformó en una bola de mierda, tan asquerosa y vulgar que ni siquiera la autosatisfacción es capaz de ayudarle para acallar al impulso sexual que tenemos todos. Peor aún, más allá de la autoestima se encontró jodiendo lo único que todo hombre espera conseguir. Muchos, todos los protagonistas de la historia y un grupo más grande de olvidados y mucho más grande aún de fracasados a soñado con ser recordado. La reputación es lo más importante en la vida. Tener una buena reputación (o mala) es ser inmortal, que hablen de ti con amor o miedo te hará ser recordado para siempre.
Sin embargo, cuando hablan de ti en burlas, no eres nadie. Eres un bufón a la mitad del camino, una imitación humana.
A ese tipo de personas no las encontraremos todo el tiempo… en mi caso el director de mi escuela que imparte un par de asignaturas.
Soy la espada justiciera, le respondo justo en la cara, sin rodeos. Ya han sido tres veces y no me canso. El director llegó, y pensó que podría joderme.
Había faltado la clase anterior (cuatro horas académicas en un solo día con ese tipo :S) y todo el curso estaba relajado y el llega con su aire altanero. Yo estaba hablando con uno de mis hermanos (sentido figurado) y tenía un pie en un pupitre mientras tenía una guitarra de aire.
-Señor XxxXXxXX ¿qué pasaría si yo pusiese mi pie sobre su cama como usted lo hace con el pupitre?
Todo el mundo estaba de pie arreglando se la camisa y demás pero yo abro la boca (puta sin remedio) y digo:
-Pues se la vería conmigo…. (Música dramática)
Lo dije para desquitarme, no para burlarme. El año pasado le había contestado con “Cállate Maldito” y quería tener un bajo perfil. Aunque me sonó un poco más fuerte de lo deseado.
Todos rieron, encantados y el tipo o me escuchó y me ignoró, o simplemente le pasó. Como sea las risas eran constantes.
-Espere… ¿qué fue lo que dijo?
-Ha, ha… nada profesor – dije yo con cara pícara >=3 y mirando hacia arriba.
-Ah… muy bien. Así son los cobardes…
-Haha…. ¿Cobarde? ¿Yo? Disculpe… ¿quién fue el que se escondió cuando…? (Hubo una pelea frente el colegio entre un alumno y un peatón que le tomaba fotos a las chicas. Todos rodeamos las salidas del tipo pero no nos metimos, porque era uno contra uno, sin embargo el director salió vio la vaina y salió corriendo a esconderse en su oficiana… vaya tipo)
-¿Ah si?
-Sí… o incluso cuando vino el ministerio hace un par de semanas, cuando usted dijo que no les hacía caso y hacía lo que quería (le dio una rabieta tipo de bebé en su mesa de comer cuando le mencionaron que le ministerio dijo que le martes 4 de diciembre no había clases, fui uno de los pocos que fue ese día) pero cuando vinieron por al inspección de rutina estaba con la vista al suelo mirándose los pies…
Hice varias pantomimas imitándolo, yo le había respondido en un tono jovial. No era grosero, pero al parecer el concepto de grosería es responderle, incluso si le montan la verdad en la cara.
-¿Sabe como se llama eso? ¡Es quedar bien PWNED! ¡Juas juas!
Me sacaron del salón y dije.
-Dale, me voy BOBOLONGO ha, ha.
Salí, con la victoria, el premio en mis manos. Su dignidad.
Luego se le descontroló el salón y arrancó la cartelera.
Me citaron a mi madre, pero ella también lo Pwneó, y luego lo volví a pwnear yo mismo. No de manera grosera, no de manera jovial. Le hablé como uno habla en tono ultimátum y lo dejé de nuevo sin palabras.
Gracioso como un tipo que se la da de señor del mundo, no puede dar con respuestas audaces, y solo balbucear.
Si te joden, jódelos muchísimo más fuerte.
Hey marica… ¿Te apetece una orgía homosexual? Pues métete en el metro a las horas pico.
Octubre 26, 2007
Y a pesar que ninguno de nosotros lo admitamos, nos han manoseado, tocado el culo o pegado la retaguardia a una parte del cuerpo nuestra.
Sí a todos nos ha pasado… pero ¿Por qué carajo solo con hombres?
Digo yo… las estadísticas afirman que hay dos mujeres por cada hombre… tendríamos que gozar una bola cada vez que vamos al metro… sería como un ritual.
¿Estás aburrido? ¿Te da flojera masturbarte? ¿No hay dinero para putas?
PARA EL METRO.
Esto sería cierto si no fuera que la mayoría de mujeres que valen la pena (bonitas, que están buenas o con un no se que que te excita) no usan metro… normalmente esos medios no son “dignos de ellas”. Claro pero entonces uno se tiene que calar todo un viaje apretujado lleno de otros hombres y andar diciendo a cada rato: “hey, hey me tienes que invitar a una copa antes amigo”. Y cuando por fin piensas que tocaste algo que con la XX, resulta que es un maldito bolso, como me pasó a mi. O es una vieja malparida.
Claro que todos mis lectores se dan cuenta de que este artículo es una joda. En realidad quiero criticar lo poco confiable es el metro. Me tenía que reunir con alguien hoy, y me retrasé 10 minutos, incluso saliendo con algo de tiempo extra.
Metan más vagones coño… y si no lo hacen les juro que contrataré a un montón de maricas para que s emetan en el metro y molesten sexualmente a cada hombre de ahí par aque se queje.
Lo juro.
¿Qué es más saludable? ¿Tirarse a las lineas del metro o enfrentarse a mí a golpes?
Octubre 20, 2007
¿Qué es más saludable? ¿Tirarse a las lineas del metro o enfrentarse a mí a golpes?
Piensa un momento, pues no es una pregunta fácil.
Si te tiras al metro te verás con todo un abanico de sorpresas desagradalbes que te harán tomar por el culo… como por ejemplo electrocutarte con los rieles, quemando cada centímetro de tu pies, haciendote arder en fuego azul si quedas el tiempo suficiente pegado (cosa que pasará) y morir mientras tu rostro se derrite, tus ojos estallan y no se que coño más pueda pasar. Si tienes suerte tal vez no te pase eso… y veas como se acerca varias toneladas de acero a una velocidad vertiginosa y te arrolle (cosa peor porque creo que la experiencia de ver el metro hacia ti es mucho peor que morir electrificado, a pesar de que cuando te arrolle moriras, con suerte, al instante).
Sin embargo ahora piensa en pelear conmigo… cosa cien, por no decir mil, veces peor. Ya que además de ser sadicamente fuerte para mi edad, también soy un loco que puede que te mate antes que todos nos demos cuenta de que carajos está pasando.
El año antepasado, por ejemplo peleé con un pajudo de otro curso y lo jodí en 6 segundos… lo empujé, le tiré un pupitres y lo ahorqué contra la pared.
¿Alucinante verdad?
Todo esto viene a que cuando regresaba a pie de la escuela (cosa rara ya que tomo normalmente el carrito) había un negro y su hermanito jalabola en la otra acera. El niñito andaba con un palo retando a todos los que pasaban a que peleasen con su hermano. Luego el carajito gay me vió y grito con una voz que hacia notar la cantidad de vello púbico en su garganta mamabolas.
“¡Hey tu el de lentes! ” no recuerdo que dijo despues porque yo ya sabía a que iba el asunto. Dijo algo así sobre pelear estoy seguro, pero y ami vista estaba fijada en el chico negro.
Era alto, mucho más que yo. Sin embargo eso no evitó que el negro después de verme bajara la vista y no dijera ni jota.
Yo con todo este orgullo de macho que tengo constantemente les eché una mirada y les sonreí y seguí con mi camino.
Me doy cuenta que tomó una sabia decisión… ya que si peleaba conmigo, él y su hermanito iban a terminar tan jodidos que no se como coño volverían a su casa.
Como nota quisiera destacar el grandioso sentido común que tienen algunos negros… ya que tomar una decisión así de no meterse conmigo es algo de lo más racional que muchos no han logrado aprender.
Es una lección tan importante que deberían de haber clases de “No te metas con el Lobo”.
Adiós perritas.
Y más cierto no puedo estar.
Dime, ¿Les molesta que le digan blanquitos? ¿No verdad? Pues entonces, ¿Por qué coño a los negros les molesta que les digan negros?
Todo este artículo lo tenía planeado desde hace tiempo, sin embargo decidí esperar.
Estaba yo en mis asuntos en un juego on-line cuando en el chat general aparece una desquiciada conversación. En ella había una blanca estúpida y de seguro puta que se arrechó porque otro jugador les dijo brownies (marroncitos) a los afroamericanos.
Esa estúpida metida en su mundo de puros 9/11´s, mariqueras como la “libertad” y andar cagada porque en Estados Unidos siempre debes estar alerta de lo que dices, ya que te pueden acusar de homofóbico, racista o violador de dakotas fannings…
Yo le pregunté cual era el problema, los negros le dicen a los blanquitos “Snowflakes” (copos de nieve). ¿Por qué carajos vamos a nosotros no poder decirles negros?
La tipa histérica se fue, creyendose defensora de negros que no pidieron que los defendieran.
Si yo fuera negro no me enojaria que me dijeran negro, porque soy un negro ¿Qué coño es el problema? Acaso lso negros les da un complejo cuando les dicen negros? ¿O es que no podemos decirles negros?
Tal vez sea porque la cultura negra, la que está”a la Americana” es una mierda. A los negros les metieron que la única forma de ser negros es metiendose en pandillas, adoptando la mierda de hip-hop cómo modo de vida, meterse blink-blink y hablar gritando.
S í, la cultura negra es una mierda, aunque nunca me estoy refiriendo a los antiguos africanos, con su magia y rituales y sus lanza matando blancos invasores.
Toda esta mariquera de los nuevos negros tambien se ve en las series infantiles, ¿O es que acaso no recuerdan Fresh Prince (el príncipe del rap) o la más nueva en Sony, que no me acuerdo como se llama?
En toda la comedia aunque divertidas, hay puros negros. Los padres son negros, los abuelos son negros, los tíos son negros, los hijos son negros, los novios de los hijos son negros, los amigos, los invitadoes especiales, los ídolos… todos negros maldita sea. ¿Y los blancos? Pues son el vecino idiota y que apoya a bush.
=O
Los negros son unos jodidos hipócritas. La próxima intenten ser más originales y tengan sus propias tendencias antes de seguir con la mariconada de lso negros americanos super gay.
No soy racista, solo que odio esa cultura gay consumista.
No soy racista porque soy latino, además los pocos latinos racistas que hay no le escupen a los negros, sino a los indios…
Si esos blancos son bien maricos.
¡SON TODOS UNOS JODIDOS ENFERMOS DE MIERDA!
Junio 21, 2007
Estaba yo de lo más tranquilo… recuerdo que abrí el internet explorer sin nada de que preocuparme. Un día de rutina diría yo, normal, tranquilo. Me sentía seguro.
Ya venía cagandome de la risa con esto del la opción de “estadísticas” de mi blog… bastante útil. Puedo chequear de todo, desde visitas hasta el código que usó la gente al entrar por vía del buscador. (google y toda esa mierda)
Y me daba risa cuando encontraba y descubría las palabras que usaron para encontrarme. Aquí, sin más preambulos joputas gay, les traigo todas las búsquedas que puedo recordar:
Emo gay
Emo punk
ME EXCITA DAKOTA FANNING
Dakota fanning+ hermana
Tetas
Mierda (de seguro un carajito jugando con el buscador)
Par de tetas
Acabar con una gran verga entre un par de tetas
QUIERO VER HOMBRES DEPRABADOS SEXUALES
Este último me causó gran pavor… no solo la ortografía pésima y gay… sino por el hecho de que me dí cuenta que la mayoría de mis lectores son depravados sexuales y emos, punks y demás…
Por eso les pido que no me jodan… y espero que vengan mejores lectores pedazos de pajuos gay…
Aléjense de mi o los jodo a toditos.
Actualización 27/06/07:
| emo punk | |
| tetas (otra vez) | |
| Dakota Fanning 2007 | |
| dakota fanning+drogas |
“POPETOWN” es una mierda ¬¬
Mayo 28, 2007
Así como lo lees, pedazo de puta que se masturba viendo MTV.
Popetown es una mierda, una mierda de sapo cagada luego de que ingeriera cocaína y contagiado el HIV.
No me malinterpreten, no soy católico… se que me quiero coger a Dakota Fanning, pero recuerda que es dentro de cuatro años y medios maldito poser. Se que eso d efijarse en niñas es de curas, sin embargo yo odio la religión.
Al menos una religión a la fuerza y el poder… como los vikingos. No como la religión claramente gay como es la dominante, la del vaticano. Al menos los musulmanes reciben diecisiete vírgenes.
Ahora, vuelvo a repetir que no soy católico, ni protestante, ni evangélico… en resumen: no soy gay. Por lo tanto no me quejo porque Popetown sea una crítica a el vaticano, ni a la religión… me sabe a mierda todo eso.
Lo crítico por ser tan mierda y con humor tan simple:
Esperé mucho tiempo por esto. En serio, Me enteré meses antes de que se transmitiera por el canal más gay de todos; MTV chicos. Creí que sería super inteligente y genial…
Que equivocado estaba…
Gran vaina, hay deprabados sexuales, corruptos que quieren hacer dinero usando la figura que es el papa… eh que original.
Otro dato es que el papa tiene mentalidad de niño, tratando de pariodizar que el es solo una figura de la que hay que cuidar, blah blah… hubiera sido muchísimo más divertido un viejo senil que se hace pupú en los interiores de viejo senil y gay que practica el celibato.
Claro que solo vi dos capítulos, y es un hecho que a veces los primeros episodios no son tan buenos en verdad (Padre de Familia no es la regla). Pero es que 2/10 es una mala porporción.
Espero que mejore, en serio ya que esperé mucho por esto… ahora les dejo lo único que disfrute de esos dos episiodios que vi en ese canal super gay emo punk reguetonerísimo pop:

Como desearía meterle mi poderosa verga entre sus tetas y acabarle sobre la túnica… solo observen la gracia con que coje el micrófono…. María sálvame…
Solo hay algo que me excite más que las tuberias de desague… las mujeres “prohibidas”
Me despido.
¿Pero qué coño tiene de raro? Díganmelo por favor que sigo sin entender…
Toda mi vida he vivido así, mi propia mente y sin joder a los demás. ¿Soy cruel por eso? Pues que maravilla ya que así me gusta. Me importan un carajo las opiniones de la gente a la cual no respeto, sencillamente una pérdida de tiempo.
No me importa ser “Grosero” …. Pero, ¿qué carajo significa ser grosero?
Mi opinión personal me dice que ser “grosero” es faltar al respeto, osea no solo decir “Palabrotas”. Pero… ¿Qué pasa si la persona “ofendida” no se merece respeto alguno? ¿Estoy siendo grosero?
Tecnicamente no, ya que si el no tiene respeto no le estoy atacando su dignidad.
¿Y qué pasa si vengo y digo “Cálatela maldito”? ¿Acaso dije una vulgaridad? No dije ninguna “palabrota”, y muchos de ustedes pensarían eso. Si no les doy todos los factores a destacar.
¿Saben? A mi me parece que una peor grosería son las indirectas… Y es que ¿A quién no le joden? Insultas a alguien, si no es lo suficiente inteligente no lo capta y nadie puede confirmar que le atacaste… si el se te cae encima las indirectas no son excusas. y además de eso quedas como el inteligente y el altativo de la confrontación. Ni yo me salvo de estar completamente inmune a estos sutiles ataques. Yo que soy un tipo de por lo general es mejor en estas cuestiones que cualquiera.
Todo lo que llevo de año en este colegio de ordeñadores de bolas de director, me ha insultado el ya mencionado mamón con puras indirectas… indirectas en donde me dice que no sirvo, que mi madre debería llevarme a otro lugar… ect.
Dude…. WTF? Tu colegio es una mierda, admítelo. ¿Cómo me vas a decir eso? ¿Hay que estar enamorado de uno mismo eh?
Sin embargo soy YO el grosero cuando respondo. Solo porque estaba de mal humor como para aguantar mierda ajena.
La vida es una perra… por lo tanto en vez de que se nos rompa el corazón debido a sus vueltas, deberiamos violarla por el culo cuando nos de la espalda.
Fílosofía niños… jodidamente profundo.
Algún día me cogeré a Dakota Fanning
Mayo 24, 2007
Dakota Fanning
Volviendo de un largo trecho de no escribir nada, ya que dije que dejaría de escribir semanalmente y solo lo haría cuando valiese la pena, vuelvo. Y lo hago siendo lo más ruin, sádico y pedofílico posible.
That´s right bitches… the pirate had come back… for more.
Estaba viendo Fox esta noche de domingo…. creo que el capitulo nuevo de “Los Simpsons” (ese en que sale Metallica), cuando en los comerciales anunciaron el horario de la película “Hide and Seek”, con Dakota Fanning (pequeña niña rubia que actuó en el re-make de “Man on Fire” y en la miniserie “Taken”) No pude dejar de comentarle a mi hermano lo mucho que me agrada (y excita) esa niña.

Solo miren esa boca…. como quisiera meterle dentro de unos años mi poderoso pene bíblico…
No me malinterpreten, no soy un pederasta, además respeto mucho a esa chica actora. Temo mucho que le pase al chico de “Mi Pobre Angelito”, ese niño rubio que cayó bajo la sombra del estrellato. Bajo la influencias de drogas y demás. La respeto mucho por su habilidad real y tangible (no como muchos maricones actores que hay por ahí… *El pirata tose* “RCTV, RCTV”) Pero es que no pude dejar de notar lo rápido que está creciendo..

Dakota, en el rol que me hizo apreciar sus grandes dotes
de actuación.
Así que hice una promesa. Un juramento:
“Algún día, Yo: El Pirata, prometo solemnemente por la Señal del Martillo de Thor, que me cogeré a Dakota Fanning cuando sea mayor de edad, bajo cualquier estrategia (leal o desleal). Y que además de darle la mejor noche de su vida, lo haré tan público como fuese posible. Ya que es un reto, valdrá la pena y será uno de los escandalos más grandes del mundo Holliwodense. Y si le quito la virginidad tanto mejor”.
Se muy bien que habrá cantidad de pervertidos fanes de ella (buscando imágenes me topé con las páginas de uno que otro pervertido) sin embargo yo no estoy enamorado de Dakota Fanning… simplemente quiero cogerme una celebridad. Y ella me parece la indicada, ya que cuando sea el momento en que yo logre visitar Hollywood (o donde sea que ella viva, aunque imagino que se mudará allí o al menos tendrá una casa para hacer su vida profesional mucho más fácil), muchas de las actrices con que fantaseo estarán feas y viejas… y no tendrán un pasado tan perfecto como Dakota.
Nótese que no me masturbo pensando en ella, es una niña. Sin embargo se que quiero cogerme alguna celebridad y ella será la indicada. Tampoco fantaseo con un matrimonio. No, pienso comérmela y decirlo por toda la prensa amarillista… como el tipo ”común” que se coge celebridades y no les llama. Será un mero trofeo… piénsenlo, es perfecto. La linda y perfecta niña rubia con buenas notas, que practica deporte y además es un icono…. cogida por un venezolano loco con una pagina de internet (alguno que otro libro) y que no se enamoró perdidamente de ella… no, no. Jugó con sus sentimientos y se la cogió y se fue…
Solo espero que ella mantenga su vida tan intachable como es ahora… tan perfecta. A nadie le interesaría la historia si termina como una actora niña promiscua… jojojo. Es más, espero que alguien le pase este link a ella…. será mucho más divertido así. Luego me enteré de que tenía una hermana…. Las cosas siguen poniéndose mejor y mejor.

Solo esperen unos cuatro años…JAJAJAJAJA!
Motörhead, Kiss of Death
Mayo 24, 2007
Este 25 de abril hay concierto de Motörhead… ya tengo mi entrada y escribo esto despues de haberme dado una paja de 40 minutos con el boleto en la mano… Que delicia, los mejores minutos de mi vida.
Ahora me preparo para el mayor evento de el año en Caracas… (sí, de porporciones mayores a las marchas de chavez u opositoras. Y sí, me lavé las manos de mi esperma caliente como el magma antes de escribir.)
Puro hermanos del metal reunido junto. Con el solo afán de devorar vatios y disfrutar de música de hombres. Todo lo demás es de gay.Tu eres gay, tu mamá y papá tambien, tu hermano y tu abuelito… todos son gays si no van a ver Motörhead el 25 de abril. No me importa que sea un día de semana…vas a ir. Si no entonces dejarás de leer mi blog. Tampoco importa si eres de otro pais o distrito de Caracas… Irás a Motörhead, o te golpearás con una látigo como el albino del “código da vinci” por todo un día.
Y como un verdadero macho que se respete: comprarás la entrada normal y te colearás al VIP en medio de la confución del concierto. Porque eres macho y nada ni nadie, ni un matón de 100 kilos y dos metros de altura te detnedrá. Por que ese negro escucha reguetón… tu no, tu eres metalero lo puedes vencer y colarte al VIP.
Eso sí. Si lo cancelan me arrecharé de sobremanera y sacrificaré punketos a Thor en el altar secreto al lado de mi lavamanos…
Firmado el 10 de abril.
ACTUALIZADO
Actualizado 26/04/06
Como dije antes y como seguiré diciendo mucho despues: Si no fuistes al concierto eres una puta de mierda ignorante, ¿Por qué me preguntas? Pues te diré la razon, Motörhead es una de las bandas más legendarias que existen, sus integrantes están viejos y no creo que vuelvan nunca más a Venezuela… Así que puta de mierda te perdistes una oportunidad única.
¿Valía más hacerte tu paja de la noche que ir a Motörhead?
Pues te diré que no.
Al principio no lo podía creer, era mucho para mí. ¿En un paid donde el regueton esta por doquier, llega Motötorhead y reune a mas de mil metaleros en un mismo lugar? Seremos pocos, pero cada uno de nosotros cuenta por dies personas…. No, más, muchos más.
Claro que no debemos contar a los punketos del quinto coño que fueron (que hijos de puta)
Ahora bien contemos un resumen de lo sucedido:
Estaba yo ahí parado, como si fuese presa el éxtasis mientras MOtorhead comenzaba a abrir. Más que todo fue de su álbun “Kiss of death” pero pudimos ser víctimas de su más legendaria Canció The Ace of Spades.
Te diré en mi vida que jamas hice tanto Head Bashing… y cuando fue el solo de bateria, no recuerdo que canción, cuando tocaron Ace of Spades y Overkill, les diré que la olla fue tan épica que puedo jurar por Lemmy Kilmister que murió aplastado uno que otro punketo bajo la furia de los pies poseídos por hard rock de una horda de metaleros.
Hice todo lo que un macho a de hacer para ser un hombre hecho y derecho: Bebí cerveza y ron (fue un trago del último pero me quemó toda la garganta, mariz y oídos), me bañe en alcohol y sudor y por último recibí y di cientos y cientos de golpes y empujones en la olla…
Ahora dejo de escribir porque el jodido cuello me tiene mal…
XD no tanto huevón.
Yar!
Mayo 24, 2007
Yar, yar. Doy un saludo a quien quiera que se pase por aquí, por este rincón mugriento infestado de mis asquerosas ideas. Antes que nada deberán saber que soy un tipo vil, malvado y sucio. No debo aclararlo, soy un Lobo de Mar… hago y digo lo que quiero e invito a cualquiera a vivir bajo esta filosofía tan… tan…
Metalera.
Sepan antes de nada que escribo solo cuando me siento obligado a ello. Por ejemplo cuando pasa algo interesante que meresca la pena de relatar. Otra cosa es que esta página no es la primera sin embargo no colocaré salvo un pequeño (mínimo) grupo de artículos viejos.
Me despido P-)




