¡Si tuviese un dólar por cada vez que humilló al director tendría tres dólares!

La vida sigue su curso, el mundo gira y las galaxias se expanden. Aunque somos motitas de vida, granitos de arena en una playa interminable, tenemos nuestras historias… algunos destinados a la grandeza, otros no tanto, y los demás a cargar a los líderes sobre sus hombros.

No se por que escribo eso, pero quedó como un intro del carajo.

Soy un tipo audaz, que no le teme a nada y a nadie. Harrison Ford puede estar hablándome y lo trataré de igual manera que cualquier otra persona, Dios o incluso Satanás no tendrán un efecto diferente en mí que la cantinera, o el vecino.

Mucho menos el director de mi colegio.

Dicen que soy grosero, pero les diré algo: Aprovecharse de simples alumnos con sarcasmo e ironía es muchísimo más grosero que decir: “COÑOELAMADREMALDITOMAMAGUEVODELACONCHADETUPERRA”

Más aún decir la verdad. Y es que si me dicen cobarde atacaré con todo, te joderé hasta el punto de quiebre.

Si eres un director grosero con los demás, con los alumnos y profesores noobs (recién graduados) no esperen que te traten con reverencias y adulaciones… espera que te traten igual o peor. No puedes lanzar un golpe y luego esperar una caricia a cambio.

Menos aún de mi, te golpeare o joderé no diez, sino mil veces peor.

Todo este lío empezó con mi Némesis escolar… El Khauli no se que cosa. Un gordo de mierda, viejo con un aliento horripilante capaz de marchitar todo un campo de hortalizas, que no es nada más el fin del camino, el fracaso temido que está al giro equivocado de cada administrador de un negocio o un docente.

El Khauli es una carcasa sin vida, un ser al muy estilo Gollum atrapado en una rutina interminable, condenado a la miseria, pero no una miseria de pobreza. Una más horrible, una miseria existencial.

Solo la cobardía le impide terminar con este ciclo sin fin que no se romperá hasta que busque en su interior y se desprenda de todos sus problemas, o muchísimo más probable; la siempre amiga en tiempos de necesidad: La Muerte.

Condenado a una rutina sin fin, El Khauli ha buscado intentar llenar el vacío con lo que lo maldijo en primer lugar. Sed de dinero.

Sin embargo en esa obsesión se encontró adentrándose más por el camino oscuro. Su cuerpo se desfiguró más allá de lo humano. Se transformó en una bola de mierda, tan asquerosa y vulgar que ni siquiera la autosatisfacción es capaz de ayudarle para acallar al impulso sexual que tenemos todos. Peor aún, más allá de la autoestima se encontró jodiendo lo único que todo hombre espera conseguir. Muchos, todos los protagonistas de la historia y un grupo más grande de olvidados y mucho más grande aún de fracasados a soñado con ser recordado. La reputación es lo más importante en la vida. Tener una buena reputación (o mala) es ser inmortal, que hablen de ti con amor o miedo te hará ser recordado para siempre.

Sin embargo, cuando hablan de ti en burlas, no eres nadie. Eres un bufón a la mitad del camino, una imitación humana.

A ese tipo de personas no las encontraremos todo el tiempo… en mi caso el director de mi escuela que imparte un par de asignaturas.

Soy la espada justiciera, le respondo justo en la cara, sin rodeos. Ya han sido tres veces y no me canso. El director llegó, y pensó que podría joderme.

Había faltado la clase anterior (cuatro horas académicas en un solo día con ese tipo :S) y todo el curso estaba relajado y el llega con su aire altanero. Yo estaba hablando con uno de mis hermanos (sentido figurado) y tenía un pie en un pupitre mientras tenía una guitarra de aire.

-Señor XxxXXxXX ¿qué pasaría si yo pusiese mi pie sobre su cama como usted lo hace con el pupitre?

Todo el mundo estaba de pie arreglando se la camisa y demás pero yo abro la boca (puta sin remedio) y digo:

-Pues se la vería conmigo…. (Música dramática)

Lo dije para desquitarme, no para burlarme. El año pasado le había contestado con “Cállate Maldito” y quería tener un bajo perfil. Aunque me sonó un poco más fuerte de lo deseado.

Todos rieron, encantados y el tipo o me escuchó y me ignoró, o simplemente le pasó. Como sea las risas eran constantes.

-Espere… ¿qué fue lo que dijo?

-Ha, ha… nada profesor – dije yo con cara pícara >=3 y mirando hacia arriba.

-Ah… muy bien. Así son los cobardes…

-Haha…. ¿Cobarde? ¿Yo? Disculpe… ¿quién fue el que se escondió cuando…? (Hubo una pelea frente el colegio entre un alumno y un peatón que le tomaba fotos a las chicas. Todos rodeamos las salidas del tipo pero no nos metimos, porque era uno contra uno, sin embargo el director salió vio la vaina y salió corriendo a esconderse en su oficiana… vaya tipo)

-¿Ah si?

-Sí… o incluso cuando vino el ministerio hace un par de semanas, cuando usted dijo que no les hacía caso y hacía lo que quería (le dio una rabieta tipo de bebé en su mesa de comer cuando le mencionaron que le ministerio dijo que le martes 4 de diciembre no había clases, fui uno de los pocos que fue ese día) pero cuando vinieron por al inspección de rutina estaba con la vista al suelo mirándose los pies…

Hice varias pantomimas imitándolo, yo le había respondido en un tono jovial. No era grosero, pero al parecer el concepto de grosería es responderle, incluso si le montan la verdad en la cara.

-¿Sabe como se llama eso? ¡Es quedar bien PWNED! ¡Juas juas!

Me sacaron del salón y dije.

-Dale, me voy BOBOLONGO ha, ha.

Salí, con la victoria, el premio en mis manos. Su dignidad.

Luego se le descontroló el salón y arrancó la cartelera.

Me citaron a mi madre, pero ella también lo Pwneó, y luego lo volví a pwnear yo mismo. No de manera grosera, no de manera jovial. Le hablé como uno habla en tono ultimátum y lo dejé de nuevo sin palabras.

Gracioso como un tipo que se la da de señor del mundo, no puede dar con respuestas audaces, y solo balbucear.

Si te joden, jódelos muchísimo más fuerte.