La vida es una perra… pero imagino que ya lo sabrán a esta hora (si no entonces son unos crédulos maricones comemierda) Sin embargo es una de esas zorras sexys. Que aunque a veces te pueden dar una apuñalada en la espalda, también puede mostrarte una sonrisa sincera y darte un beso en la mejilla.
Tal cosa me ha ido sucediendo últimamente, he visto facetas de la vida que creí inexistentes o como mínimo solo presentes en un elaborado guión gana oscares. Pero lo poco probable no le quita lo real.
He tenido una amistad con una chica argentina, la conozco desde creo hace dos años… pero ya se donde van tus juicios, y no. No me enamoré de ella, no me la quise ligar y no, no me la quiero coger. Claro que si ella me viene algún día con las piernas abiertas con los tobillos en sus orejas no diré que no… duh.
Al principio fue extraño… ¿quién lo pensaría? La diferencia de edad era bastante, pero siendo yo un tipo tan culto, inteligente y bromista, hizo que pudiera estar a la par con alguien con más años en este mundo. Claro que al principio no fue así, porque uno puede ser todo lo culto e inteligente, pero la madurez no está cogida de manos con estas facultades. La madurez llega, llega sin buscarse. Aparece un día cuando tu cerebro a vivido una experiencia que pone toda tu vida en perspectiva.
No fue una experiencia de muerte, todo lo contrario. Conocí a una super-chica, estoy seguro de ello y mientras más experimenté esta nueva sensación, más profunda se vuelve mi percepción de las cosas y mi empatía.
Seguro, fue divertido ser una manzana podrida. Pero llegué a mi perfección intelectual a los 18, y no lo cambio por nada, nada en este mundo.
Mi relación con mi amiga argentina dio a niveles insospechados. Niveles de intimidad que nunca hubiese logrado obtener con mi antiguo yo.
Y aunque sigo perdidamente enamorado de esta chiruzita que no me corresponde, mi amiga ha sido un apoyo para poder canalizar toda esta gama de percepciones. Y me alegra decir que yo he sido un punto de apoyo para ella también.
Y es así, porque a pesar de no ser correspondido por una carajita que rockeó mi mundo, me siento bien. Muy, muy bien.
Tan bien que les apuesto que si viene un desconocido y me pregunta: “¿robamos un banco?”. Yo le responderé que sí, que más da la vida es corta.
Claro que no se esperen mucho este tipo de artículos ¿eh? Se que esto no es lo que vende, pero de todas formas es MÍ blog y hago lo que se me plazca… bueno no es mío pero en fin…
Además no creo que mis esperanzas con la chiruza sean malas después de todo.